CUANDO LOS REYES CAEN

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¡¡ buenas noches , me estaban esperando !!


—¿Qué... mierda...?Jungkook  miro la puerta  y hay estaban 

—Jeon, Jeon, Jeon... —la voz burlona resonó en toda la mansión—. ¿Estabas organizando una bienvenida?

—Qué bueno volverte a ver... "señor mafia".

Las puertas habían sido forzadas. Frente a ellos, entrando como dueños del lugar, estaban los tres nombres que nadie quería ver juntos: Song Seung Heon, Song Joong Ki... y Jung Kyoung Ho.

La tensión se volvió insoportable.

Jungkook avanzó unos pasos, quedando frente a ellos, sin bajar la mirada

—¿En serio? ¿Tuvieron que unirse porque solos no pueden? Qué patéticos... cobardes.

Una sonrisa peligrosa apareció en el rostro de Joong Ki

—Inmovilícenlos... y maten a todo el que no quiera cooperar.

—¡No toques a mis hombres, pedazo de animal! —rugió Jungkook.

El enfrentamiento estalló.

Los hombres de los tres mafiosos eran muchos más. Aun así, Jungkook, Namjoon, Hoseok, Taehyung y Yoongi se abrieron paso entre ellos como una tormenta. Golpes, disparos, gritos... el caos llenó cada rincón de la mansión.

Pero no era suficiente.

Uno a uno, los hombres de Jungkook comenzaban a caer.

La desventaja era evidente.

En medio del caos, Jin bajó las escaleras, alarmado por el ruido... y fue un error.

—Vaya, vaya... ¿qué tenemos aquí? —la voz de Kyoung Ho se volvió venenosa—. Un omega embarazado... ¿cómo te llamas, bonito?

—Aleja tus sucias manos de mi omega —gruñó Namjoon, avanzando de inmediato.

Kyoung Ho sonrió

—Qué casualidad... necesito cachorros. Mi omega no puede parir... tú vendrás conmigo.

Lo tomó sin esfuerzo.

—¡Suéltalo, imbécil!

—Ven y quítamelo —provocó, mirando directo a Namjoon.

Namjoon no dudó. Se lanzó contra él, iniciando una pelea brutal. Jin fue retenido por otros hombres, incapaz de moverse.

Nam logró derribar a Kyoung Ho. Estaba encima de él, listo para terminarlo. Sacó su arma...

Pero todo se detuvo.

—Baja el arma... o el cachorro muere —la voz de Joong Ki fue fría.

Todos miraron.

El arma estaba apuntando directamente al vientre de Jin. El tiempo se congeló.

Jungkook sintió cómo el mundo se le venía encima.

—¡PAREN! —ordenó, con la voz cargada de furia—. ¡YA!

El silencio cayó entre los disparos que se apagaban.

—Díganme... ¿qué mierda quieren?

Song Seung Heon dio un paso al frente

—Hagamos un trato, Jeon. Entréganos a tu omega... y dejaremos todo como está. Solo venimos por él.

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