ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

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Jungkook intentó abrir los ojos. El dolor de cabeza era insoportable. Sentía el cuerpo pesado y un ardor intenso en el abdomen. Algo estaba presionando una de sus piernas y estaba seguro de que se estaba desangrando. Ese tipo de dolor lo conocía muy bien... no era la primera vez que resultaba herido.

—¡LO ENCONTRAMOS!

Escuchó a uno de sus hombres gritar a lo lejos. Intentó moverse, pero le fue imposible.

—¿Jefe?

Jungkook apenas logró hablar.

—Sácame... de aquí...

El alfa se acercó rápidamente para revisar su estado. Jungkook tenía un pedazo de vidrio enterrado en el abdomen y una viga pesada aplastaba su pierna derecha. Al estar más cerca del laboratorio cuando explotó, prácticamente había recibido el impacto de lleno.

Soobin llegó corriendo junto a Minhyuk, Wonho y los demás alfas que acababan de llegar para auxiliarlos.

Soobin observó la escena con tensión.

—Debemos retirar la viga de inmediato o será imposible moverlo.

—Bien... todos juntos.

Los hombres se colocaron alrededor de la viga y comenzaron a empujar. Era demasiado pesada. Intentaron una vez... y no se movió. Lo intentaron otra vez, gruñendo por el esfuerzo.

Finalmente, tras varios intentos, lograron levantarla lo suficiente para liberar la pierna de Jungkook.

De inmediato lo cargaron con cuidado y lo trasladaron hasta una de las camionetas que esperaba con el motor encendido.

—Soo...

Jungkook apenas pudo asentir, pero su piel se veía cada vez más pálida. Soobin comenzó a preocuparse seriamente. Subieron rápidamente a la camioneta y el vehículo arrancó a toda velocidad.

—¡Al Hospital Central! ¡Ya!

—¡No!...

La voz de Jungkook salió débil, casi rota.

—¿Señor?

—Llévenme... a la mansión... —murmuró con dificultad—. Y llama a Kim... mi omega... necesito saber de él...

Su cabeza cayó hacia un lado.

Jungkook se desmayó nuevamente.

—¿Jefe?

—¡Señor! ¡Despierte!

Uno de los alfas revisó rápidamente su pulso.

—Aún tiene pulso... pero está muy débil. Tenemos que llegar a la mansión ya, que los medicos nos esperen en la mansion, hablaba Soobin , dando instrucciones

El chófer aumentó la velocidad. Lo más sencillo sería dejarlo morir, pero Jeon no era cualquier jefe. Era alguien querido y respetado por sus hombres. Podía ser un maldito gilipollas con sus enemigos, despiadado y cruel, pero con quienes le eran leales era completamente distinto. Su personalidad fría no era más que un escudo.

Cuando llegaron a la mansión, todo era un desastre. Hombres corriendo de un lado a otro, gritos, órdenes. Dos ambulancias ya estaban estacionadas frente a la entrada, con el equipo médico listo para atender a los alfas heridos.

Hoseok era trasladado en una camilla hacia una de las habitaciones mientras varios médicos revisaban sus signos.

Namjoon bajó de la camioneta caminando con dificultad. Apenas puso un pie en el suelo cuando un omega embarazado corrió hacia él. El chico lloraba sin parar y se aferró a su pecho con desesperación.

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