FIN

6.6K 609 55
                                        

EL NACIMIENTO DE UN HEREDERO


Cinco meses después, la tranquilidad de la mansión se rompió en segundos.

— ¡SI NO VIENES EN ESTE PUTO INSTANTE, TE DEJO SIN BOLAS!

La voz de Jin retumbó por toda la casa. Namjoon, escondido como si su vida dependiera de ello, apenas se atrevía a respirar. Los quejidos, los gritos y el llanto llenaban cada rincón, anunciando lo inevitable.

En ese momento, Tae y Jimin llegaban de hacer las últimas compras.

— Ahhh... maldita sea...

Jimin se quedó congelado al escuchar la voz de Jin. Su corazón se aceleró de inmediato.

— ¡¿Qué pasa?!

Intentó correr, pero su pancita ya avanzada se lo impedía. Subía las escaleras con dificultad, aferrándose al pasamanos, mientras Tae lo miraba... muerto de la risa.

— Pareces un pingüino, jimishi.

— ¡Te voy a cortar las bolas, tete! ¡Deja de decirme pingüino!

— Ven, ven... que te caes —respondió Tae entre carcajadas, aunque terminó ayudándolo.

Al entrar a la habitación, el caos era total.

— ¡Ya viene mi bebé y este imbécil se largó! —gritó Jin, sudoroso y temblando.

— Tete, llama a Soobin para que venga por nosotros —ordenó Jimin, intentando mantener la calma—. Tranquilo, vamos bajando.

— No, yo bajo a Jin... tú ruedas con él —bromeó Tae.

— Vete a la mierda.- Exclamo  jimin

Namjoon apareció por fin, con cara de culpable.

— T-te ayudo, amor...

— ¿Qué hacías escondido, Nam?

— Es que... me amenazó...

— ¡Carajo, Nam! —interrumpió Jimin—. ¡Alzalo y vámonos! Va a nacer tu hijo y tú jugando.

Minutos después, todo era prisa.

El hospital los recibió con gritos, órdenes, enfermeras corriendo de un lado a otro. Jin fue llevado de inmediato, mientras Namjoon se quedaba afuera, completamente pálido.

— Tranquilo, todo va a salir bien —le dijo Jungkook, dándole una palmada en el hombro.

— Es mi hijo... mi omega... y me dijo que no me quería cerca...

— Son los dolores, Nam. Ya se le pasará.

El tiempo se volvió eterno.

Cada minuto pesaba.

Cada grito que salía de la sala hacía que Namjoon sintiera que el mundo se le venía encima.

Hasta que finalmente...

— Familiares de Kim Seok Jin.

Todos se levantaron de golpe.

— Sí, soy su pareja —respondió Namjoon, casi sin voz.

El doctor sonrió levemente.

— Felicidades. Tiene un lindo cachorro. El omega se está recuperando, en unos minutos podrá pasar a verlos.

El silencio duró solo un segundo... antes de romperse.

— Soy papá... —susurró Namjoon, con los ojos brillando—. Jeon... soy papá.

TE ENCONTRAREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora