—¡Elle, regreso más tarde! ¡Adiós!
—¡No olvides tus llaves! —gritó desde alguna parte del departamento.
Ya iba tarde.
Tomé mi bolso y salí corriendo del dormitorio universitario. Mi mamá había volado desde Los Ángeles esa misma mañana porque hoy firmaría el contrato para mis próximas películas y, aunque intentaba evitarlo, siempre terminaba poniéndome nerviosa antes de estas reuniones.
Cuando llegué al edificio donde nos citaron, vi las cámaras de Keeping Up With The Kardashians antes de ver a mi propia madre.
Genial.
—Llegas tarde —anunció mamá mirando su reloj.
—Hola a ti también.
—Cuatro minutos tarde.
—Eso sigue siendo temprano para estándares universitarios.
Mamá puso los ojos en blanco.
—Y por eso no eres la gerente de tu carrera.
Me acerqué para abrazarla.
—Hola, mamá.
—Hola, cariño.
Las cámaras se movieron para seguirnos mientras entrábamos al edificio.
Todavía no me acostumbraba a eso.
En la sala de reuniones nos esperaban los productores, directores, abogados y asistentes. Había carpetas perfectamente acomodadas sobre la mesa y varias botellas de agua que nadie parecía dispuesto a tocar.
—Kate. Kris. Gracias por venir.
Nos sentamos.
Una mujer deslizó una carpeta hacia mí.
Mi nombre estaba escrito en la portada.
Eso siempre me parecía extraño.
A veces olvidaba que actuar era mi trabajo hasta que veía contratos con decenas de páginas explicando exactamente cuánto trabajo implicaba.
—Las grabaciones comenzarán dentro de tres semanas —explicó uno de los productores—. Dos semanas antes realizaremos pruebas de vestuario, maquillaje y lectura de guion.
Mamá comenzó a revisar cada hoja.
—¿Cuánto durará la filmación?
—Esperamos terminar antes de fin de año para estrenar durante el primer trimestre del siguiente.
—¿Y sus estudios?
—Continuarán normalmente. Tendrá tutores durante las grabaciones y coordinaremos horarios con la universidad.
Mamá asintió.
—Perfecto.
La negociación duró casi una hora.
Para cuando terminé de firmar el último documento tenía la mano cansada y la sensación extraña de que acababa de comprometer los siguientes meses de mi vida.
—Felicidades —dijo mamá cuando salimos.
—¿Ya puedo volver a ser una estudiante normal?
—No.
—Era una pregunta retórica.
—Lo imaginé.
Para celebrar me llevó a cenar a un restaurante italiano cerca del hotel donde se hospedaba.
—Estoy orgullosa de ti, Kate.
Levanté la vista de mi plato.
—Gracias.
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La última Jenner
FanfictionJamás me había detenido a pensar lo maravillosa que ha sido mi vida, todo lo que he logrado, los lugares que he conocido, a las personas que he conocido, todo esto es gratificante Esta es mi historia
