Después del entrenamiento fui directo a mi dormitorio donde estaba Elle. Tome una ducha rápida y me apresure a arreglarme, apenas estaba terminando, me sentía muy nerviosa y había decidido usar un vestido
—Ya llegó—aviso Elle entrando a mi habitación—Te vez muy linda.
—Gracias Elle.— dije terminando de ponerme los aretes—Estoy nerviosa.
—No tienes porque, todo va a salir bien
Elle cerró la puerta de mi habitación, me vi en el espejo para comprobar que todo estuviera perfecto y tomé mi bolsa.
Antes de salir de mi habitación envié un texto a mis hermanas
KJ: Saldré en una cita, hablamos más tarde
Al abrir la puerta, me encontré con Timothée parado allí, con un ramo de flores en la mano y una sonrisa que hizo que mi corazón se acelerara. Respiré profundamente e intenté ocultar mi emoción.
—Usted, joven, es demasiado guapo para su propio bien —lo halagué, recostándome en el marco de la puerta, con los brazos cruzados. Sus mejillas se sonrojaron y bajó la cabeza, riendo suavemente. Parecía que saboreaba el momento de tenerme frente a él.
—Gracias —murmuró.
—Cuando alguien te dice un cumplido, normalmente respondes con otro. Se le llama coquetear —me incliné hacia adelante, como si le hablara a un niño—. Ligar, flirtear, como sea. ¿Sabes acaso lo que es?
—Tengo algo de conocimiento —dijo antes de besar mi mejilla—. Esto es para ti.
Me dio las flores, eran unos geranios de color rosa.
—Gracias, están muy bonitas —las tomé y las puse en agua—. ¿Estás listo?
—Sí, lo estoy.
—Entonces vamos.
Salimos de mi dormitorio hacia el estacionamiento del edificio donde vivía, pues Timothée había dejado su auto allí.
—¿A dónde iremos? —pregunté intrigada.
—Es una sorpresa Ice —respondió con una sonrisa misteriosa.
Condujo durante un rato, charlando animadamente sobre nuestros días y planes. Finalmente, llegamos a un elegante restaurante francés, con luces tenues que lo hacía ver romántico que me dejó sin aliento.
—Wow, Timothée, esto es increíble —dije, admirando el lugar.
—Quería hacer algo especial para ti —respondió, abriendo la puerta del restaurante para que entrara.
Nos condujeron a una mesa junto a una ventana, con una vista espectacular de Nueva York. La mesa estaba decorada con velas y flores frescas. Timothée pidió una botella de vino y pronto estábamos brindando por nuestra noche juntos.
—Por nosotros —dijo, levantando su copa.
—Por nosotros —respondí, chocando suavemente mi copa con la suya.
—Tu es la plus belle chose qui me soit jamais arrivée.—dijo Timothée en francés pensando que no entendería
Lo miré con una sonrisa, disfrutando de su sorpresa al darse cuenta de que entendía cada palabra.
—¿Sabes? —dije en francés—, eso es lo más bonito que me han dicho jamás.
Timothée abrió los ojos, claramente sorprendido y un poco avergonzado.
—¡Tú hablas francés! —exclamó,
—Sí, hablo francés —respondí, riendo suavemente—. Tomé clases durante varios años en la escuela.
ESTÁS LEYENDO
La última Jenner
Hayran KurguJamás me había detenido a pensar lo maravillosa que ha sido mi vida, todo lo que he logrado, los lugares que he conocido, a las personas que he conocido, todo esto es gratificante Esta es mi historia
