Jamás me había detenido a pensar lo maravillosa que ha sido mi vida, todo lo que he logrado, los lugares que he conocido, a las personas que he conocido, todo esto es gratificante
Esta es mi historia
El vestido estaba colgado, las estilistas ahí estaban y yo, sentada en el baño tomando calor, donde vueltas pensando en las cosas malas que podrían pasar, en cómo lo podría arruinar. —¿Kate, estás lista?— me pregunto Elle que también estaba ahí. —Si, solo necesito un momento Respire, me mire por última vez en el espejo. Al salir, las estilistas se detuvieron, me miraron con una mezcla de expectación y tranquilidad. —Todo saldrá perfecto Kate Asentí, aunque por dentro, la ansiedad seguía apoderándose de mí. Me senté y dejé que las estilistas hicieran su trabajo. Cada toque de las estilistas sobre mi piel, cada gesto preciso, parecía calmar un poco la tormenta interna. Ellas hablaban en voz baja entre sí, mientras yo me mantenía en silencio, absorta en mi propia mente. —Relájate, Kate —me dijo una de ellas, ajustando un mechón de cabello cerca de mi rostro. Cerré los ojos dejé de escuchar el ruido y dejé que el tiempo pasara. —Listo Kate, es hora del vestido Me levante y cuando finalmente el vestido estuvo colocado y perfectamente ajustado, una de las estilistas me dio un último toque en la cintura, y al instante me sentí... transformada, y nerviosa pues alguien había tocado la puerta. —Yo iré— dijo Elle corriendo a la puerta —Te vez hermosa, Kate—dijo una estilista— pálida, pero hermosa Sus palabras me hicieron reír y Elle volvió a aparecer en la puerta. —Es Timothée Respire y asentí, di una última revisada en el espejo y salí al corredor. —Wow. Simplemente... wow —dijo, sus ojos recorriendo cada centímetro de mí, como si me viera por primera vez. —También te vez muy bien—respondí, aunque mi voz sonó más tenue de lo que hubiera querido. —¿Estás lista?— pregunto a lo que yo asentí mientras me ofrecía su brazo. —Adiós Elle— dije antes de salir de mi dormitorio Salimos al estacionamiento donde nos esperaba la camioneta que nos llevaría a la premiere. El camino hacia la premiere se hacía eterno, y a pesar de que estaba sentada junto a Timothée, algo dentro de mí seguía temblando. Timothée me miró de reojo, su mirada suave y tranquila. —¿Todo bien? —me preguntó, notando el pequeño movimiento de mis manos sobre las piernas, como si tratara de mantenerlas quietas, pero la ansiedad siempre encontraba una forma de escapar. Asentí con una sonrisa forzada. —Es solo que... es extraño —respondí, mirando el paisaje por la ventana.—Llevo años llendo a premieres, pasando por alfombras rojas pero hoy siento como si nunca hubiese pasado por algo así. —Todo saldrá bien Ice— dijo tomando mi mano La camioneta comenzó a detenerse , las primeras señales de que nos acercábamos al lugar. Las luces de la alfombra roja aparecieron a lo lejos, titilando. El bullicio de la gente, las cámaras listas para capturarnos, todo comenzó a sentirse tan real que mi estómago se cerró en un nudo. —Llegamos— aviso Timothée —Es solo una alfombra roja —me dije a mí misma, y no pude evitar reír de mi misma. Bajamos de la camioneta y caminamos al inicio de la alfombra. —Recuerda, es nuestra noche —dijo en voz baja. —Es tu noche— le recordé con una sonrisa. — Adelántate, creo que mi pulsera se atoro. —¿Necesitas ayuda? —No gracias— respondí Timmy se adelantó y cuando estuvo frente a las cámaras los flashes estallaron, sonreí orgullosa viendo a mi novio y no pude evitar sacar mi teléfono y tomar una foto.
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