44. La competencia

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Finalmente había llegado el día de la gran competencia. Todo lo que había entrenado durante meses, mis sacrificios, las horas interminables de trabajo, y las veces que casi pensé en rendirme, todo estaba a punto de ser puesto a prueba. Los nervios estaban a flor de piel, pero trataba de mantener la calma. Lo había hecho miles de veces en mis entrenamientos, ¿por qué debería ser diferente ahora?

La arena estaba llena de vida, el bullicio de miles de gimnastas preparándose, todas con su propio propósito y metas. Entre ellas, se encontraban algunas de mis amigas más cercanas, como Simone Biles, Jade Carey y Suni Lee. Aunque competíamos en el mismo ámbito, sabíamos que éramos más que rivales: éramos un equipo, una familia. Habíamos entrenado juntas, compartido victorias y derrotas, y ahora estábamos aquí, listas para enfrentarlo todo.

Mi familia estaba en el público. Kendall, Kourtney, mamá, papá, todos allí, con sonrisas de apoyo y miradas de orgullo. Y al lado de ellos, Timothée, mi novio. Esta era la primera vez que venía a verme competir en vivo, y aunque siempre me había sentido fuerte en la competencia, su presencia añadía una capa extra de emoción y nerviosismo. Pero estaba lista. Lo sabía.

El sonido de los aplausos y los murmullos del público llenaban el aire, haciendo que la tensión fuera palpable. Recuerdo los consejos de mi entrenador resonando en mi mente:
—"Mantén la calma, confía en ti misma, confía en lo que has entrenado"
Pero con miles de ojos observando, las mariposas en mi estómago parecían más presentes que nunca.

—¿Estás lista, Kate? —me preguntó mi entrenador, una sonrisa de confianza en su rostro. —Lo has entrenado una y otra vez. Este es tu momento.

—Lo estoy —respondí, intentando que mi voz sonara firme, aunque mi corazón latía a mil por hora.

Justo en ese momento, Jade se acercó a mí con su típica sonrisa traviesa.

—Oye, ¿vi que vino tu novio a verte? —dijo, mientras me miraba con una chispa en los ojos.

—Sí, está aquí —respondí, tratando de mantener la compostura. —Es su primera vez viendo una competencia en vivo.

—¡Qué emoción! Eso definitivamente añade un toque extra de presión, ¿no? —bromeó Suni, quien escuchó la conversación mientras ajustaba su equipo.

Me reí, aunque en el fondo sabía que no lo decía del todo en broma. Tener a Timothée allí, junto con mi familia, me hacía sentir que esta competencia tenía un significado mucho más grande. No solo quería hacerlo bien por mí, sino también por ellos. Todo lo que había logrado hasta ese momento había sido gracias a su apoyo incondicional.

—Lo importante es disfrutarlo —dijo Simone, con esa calma que siempre la caracterizaba. —Hemos trabajado muy duro, así que a disfrutar cada minuto.

Todas asentimos, y aunque los nervios seguían ahí, las palabras de Simone nos dieron esa sensación de unidad. A pesar de todo, estábamos juntas en esto.

El sonido del altavoz resonó, y la espera fue interminable. Las primeras pruebas serían en equipo, y aunque siempre me había sentido respaldada por mis compañeras, sabía que cada uno de mis movimientos también influiría en el rendimiento general. Este era un esfuerzo colectivo. Todo lo que habíamos entrenado hasta ahora dependía de esta prueba.

Nos reunimos en un pequeño círculo. Simone, como siempre, nos ofreció unas palabras de aliento, su calma y liderazgo ayudándonos a centrarnos. Jade, con su energía inagotable, no dejaba de moverse, estirando sus brazos y saltando de un lado a otro, lista para lo que venía. Suni, tranquila y enfocada, respiraba profundamente a mi lado. Me sentí conectada con ellas, más que nunca. Éramos más que amigas. Éramos un equipo sólido, invencible.

La última JennerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora