36. Decepciones y aclaraciones

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—¿A dónde quieres ir ahora? —preguntó Timothée.
—No lo sé —dije, encogiéndome de hombros.
—¿Qué te parece ir por helado?
—Me parece bien.
—Perfecto —dijo, tomando mi mano—. Vamos por helado.
—¿A dónde vamos? —le pregunté mientras me llevaba corriendo—. ¡Ve más despacio!
—No voy rápido, Izzy.
—Intenta correr con tacones y verás lo que es ir rápido.

Nos dirigimos a la puerta trasera del comedor de la universidad. Timothée sacó una llave de su bolsillo y la usó para abrir.

—¿Qué estamos haciendo aquí? —pregunté al entrar.
—Venimos por helado.
—Pero está cerrado. Esto debe ser ilegal.
—Esa es una forma muy negativa de verlo.—dijo con una sonrisa picaresca
—¿Por qué tienes la llave del lugar?
—Conozco a gente importante.
—¿Y si nos descubren?
—Tranquila —dijo, intentando calmarme—. Mira a tu alrededor... Por hoy, todo esto es tuyo.
—Me agrada —comenté mientras exploraba el lugar.
—Espera a que veas la cocina.
—¡Wow! Jamás había visto la estación de cereales completamente llena —dije emocionada—. Nunca llego lo suficientemente temprano.
—No me sorprende.
—Nunca alcanzo mi favorito.
—Enloquece, Izzy.
—No, solo quiero helado.
—Puedes comer helado y cereal. Anda, sírvete.

Tomé un plato y me serví cereal con entusiasmo.

—El primer cereal del día es un momento histórico.
—Bien, próxima parada: el helado.
—Vamos.
—Eres fácil de complacer —dijo antes de besarme suavemente—. Sígueme.
—Sí, señor.

Entramos a la cocina y me sorprendió la cantidad de opciones. Timothée abrió una gran nevera y sacó varios envases de diferentes sabores.

—¿Cuál es tu favorito? —me preguntó.
—Chocolate, definitivamente.
—¡Buena elección! —exclamó, sacando el envase correspondiente—. ¿Quieres algún topping?

Frente a mí había una gran variedad: nueces, chispas de chocolate, fresas, caramelo...

—Quiero nueces y caramelo.

Timothée sonrió y empezó a preparar el helado para mí. Cuando terminó, me pasó el bol con cuidado.

—Aquí tienes, mademoiselle.
—Gracias, monsieur —respondí entre risas.

Nos sentamos en una de las mesas del comedor y comenzamos a disfrutar del helado. Por un momento, me olvidé de que técnicamente estábamos infringiendo las reglas.

—Gracias por esto.
—De nada, Ice. Me alegra que estés disfrutando.

El silencio se instaló un momento, cómodo, mientras saboreábamos el helado y la compañía mutua. Luego Timothée habló:

—Es tarde. Deberíamos irnos antes de que alguien nos descubra.
—Tienes razón —dije, poniéndome de pie.

Salimos de la cocina y cerramos todo cuidadosamente. Timothée me acompañó hasta la salida del comedor y luego caminamos juntos hacia mi dormitorio.

—Gracias por una noche increíble, Timothée.
—Gracias a ti, Izzy. Me divertí mucho.
—Yo también. Hasta mañana.
—Hasta mañana.

Nos despedimos con un abrazo y me dirigí a mi habitación con una sonrisa en el rostro.

—Hola, Elle —saludé a mi amiga que estaba en la sala.
—Kate, hola —respondió con una sonrisa algo forzada—. ¿Estuviste con Timothée?
—Sí, fuimos al cine y luego por helado.
—Suena genial —dijo con un tono que no me convenció.

—¿Qué ocurre? —pregunté finalmente.

Elle dejó a un lado los libros que tenía en las piernas y suspiró, como si no supiera cómo comenzar.

La última JennerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora