Después de algunas semanas intensas de entrenamientos y largas jornadas de grabación, finalmente tuve un descanso. Aproveché la oportunidad para pasar tiempo con Timothée, algo que ambos habíamos estado esperando.
Habíamos pasado toda la mañana y parte de la tarde juntos, disfrutando de la simple compañía del otro sin las interrupciones habituales de nuestras agendas. Primero, habíamos ido a una exposición de arte que Timothée quería ver, y luego paseamos por el parque, riéndonos y poniéndonos al día con nuestras vidas.
Mientras caminábamos por las calles de Nueva York, observando el bullicio de la ciudad, Timothée miró su reloj y luego me miró a mí con una sonrisa.
—¿Quieres ir por un café? —preguntó, su voz llena de entusiasmo.
—¡Sí, claro! —respondí, feliz de prolongar nuestro día juntos.
—Pero vayamos a mi dormitorio primero —sugirió Timothée—. Tengo que pasar por algo, y podríamos ir a cambiarnos, empieza a hacer frío.
La idea sonaba perfecta, así que asentí y nos dirigimos hacia su apartamento. El aire de la tarde se estaba volviendo más fresco, y el sol comenzaba a descender, pintando el cielo de un suave tono anaranjado.
Entramos en el dormitorio de Timothèe, y para mi sorpresa, había una chica sentada en el sillón, esperándolo con una sonrisa divertida.
—Vaya, mira cuánto tiempo una chica espera por ti —dijo con un tono juguetón, y al escuchar sus palabras, me quedé un poco desconcertada.
—¡Pauline! —exclamó Timothèe, visiblemente emocionado, mientras se acercaba a la chica.
—De verás crees que vale la pena —respondió ella, levantándose del sillón para abrazarlo.
Yo me quedé en la puerta, observando la escena sin saber muy bien cómo reaccionar.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Timothèe, sorprendido pero contento.
—Ruego por algo de afecto —respondió Pauline con una sonrisa traviesa, abrazándolo con cariño—. Me alegra verte.
—A mí también —dijo él, sonriendo mientras se separaban.
Sintiendo que estaba interrumpiendo o estaba siendo incomodo el momento, así que decidí que quizá sería mejor dejarlos a solas.
—Timothèe, quizá deba irme —dije, tratando de ser discreta.
—¿Cómo? —dijo él, girándose hacia mí junto con Pauline. Al ver mi cara de confusión, Timothèe rápidamente aclaró—. Ay, perdón. Kate, ella es Pauline, mi hermana. Pauline, ella es Kate Jenner.
—Encantada —dije, aliviada y extendiendo la mano hacia Pauline.
—Igualmente —respondió Pauline con una sonrisa amistosa, estrechando mi mano.
—¿Y por qué la visita? —preguntó Timothèe, todavía sorprendido por la visita inesperada.
—Quería verte, además mamá quiere que vengas este viernes a cenar con nosotros —dijo Pauline, retomando su lugar en el sillón.
—De acuerdo, voy a ir —asintió Timothèe, claramente contento con la invitación.
Mientras hablaban, me acomodé en un sillón cercano, observando la interacción entre los dos hermanos. Era evidente el cariño y la complicidad que compartían.
—Gracias —dijo Pauline, lanzándome una mirada cómplice—. Bien, ahora puedo respirar y concentrarme en ti.
Giró hacia donde yo estaba sentada, sonriendo con amabilidad.
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La última Jenner
FanfictionJamás me había detenido a pensar lo maravillosa que ha sido mi vida, todo lo que he logrado, los lugares que he conocido, a las personas que he conocido, todo esto es gratificante Esta es mi historia
