—¿Cómo te fue?—preguntó Elle, entrando en la habitación con una sonrisa curiosa.
—Me fue... increíble—dije, todavía un poco aturdida—. Timothée dijo que sí. Voy a su dormitorio esta noche.
—¡Eso es genial!—exclamó Elle, abrazándome—. Sabía que podías hacerlo. Ahora solo necesitas prepararte.
—Sí, supongo que sí—dije, sonriendo nerviosamente—. Pero ya estoy arreglada, por si acaso.
—Perfecto, entonces solo relájate un poco antes de ir—dijo Elle—. ¿Quieres que te ayude con algo más?
—No, estoy bien—respondí
—Claro, te los contaré todos —respondí—. Y ahora te toca a ti ir a prepararte para ver a Dominik.
Elle asintió con entusiasmo y se levantó de donde estábamos sentadas.
—Tienes razón, debo asegurarme de estar lista. Gracias, Kate. Nos vemos más tarde
Elle se metió a su cuarto y yo esperé a que fuera más tarde para ir a encontrarme con Timothée. Me senté en el sofá, intentando calmar mis nervios mientras revisaba mi teléfono y trataba de distraerme con las redes sociales. Cuando fue más tarde, tomé mis cosas y fui al dormitorio de Timothée. Toqué la puerta y un chico extraño me abrió.
—¿Sí? —preguntó al verme.
—Hola, creo que me equivoqué de cuarto.
Cuando vi que no era Timothée, pensé en regresar a mi dormitorio.
—¿Quién es? —preguntó alguien desde adentro.
—Una exploradora —anunció el chico.
—Entra, Ice —dijo Timothée desde adentro.
—Adelante —dijo el chico, haciéndose a un lado para dejarme pasar.
Entré, todavía un poco nerviosa. La sala del dormitorio de Timothée estaba iluminada con una luz cálida y acogedora. Había una mesa de póker en el centro, y varios chicos estaban sentados alrededor jugando.
—Bienvenida a mi humillante noche de derrota —me dijo Timothée con una sonrisa cuando entré.
—No te regocijes, Ryan —le dijo Collin, que estaba sentado al lado—. No es educado.—Yo, no lo soy —respondió Ryan con una sonrisa.—Chicos, ella es Kate —me presentó Timothée.—Hola —me saludaron varios de los chicos.—Te los presentaría —dijo Timothée—, pero no conozco a todos.—Es tu turno —le dijo Collin a Timothée.—Genial. Vamos, Ice. Siéntate aquí —dijo, señalando una silla vacía a su lado.—¿Está permitido? —pregunté.—No me importaría —dijo Ryan—. Será mi amuleto de la suerte.Me senté al lado de Timothée, como él dijo, y observé cómo jugaban.—No, ella es mi amuleto de la suerte —dijo Timothée, tomando mi mano.—Yo la pedí primero, así que es mi amuleto —respondió Ryan, sonriendo.—Chicos, chicos. Paren de discutir, están haciendo que pierda la paciencia —dijo Collin, con un tono fingidamente exasperado—. No se preocupen por su amuleto, porque yo tengo ganado el juego.Todos se rieron y la tensión se disipó. La partida continuó y vi cómo Timothée y los demás jugaban con entusiasmo. A medida que la noche avanzaba, la conversación giró en torno a temas variados, desde historias divertidas hasta anécdotas personales. Timothée me incluía en las charlas, asegurándose de que no me sintiera excluida. Cada vez que me miraba y sonreía, sentía una conexión.
—¿Subí la apuesta o salí? —preguntó Timothée cuando fue su turno.
—Tienes memoria a corto plazo —le dijo Robert.
—Sí —respondió Timothée con una sonrisa.
—Vamos —dijo Robert, desesperado—. Cuanto más tiempo pierdes, más lento gano.
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La última Jenner
Hayran KurguJamás me había detenido a pensar lo maravillosa que ha sido mi vida, todo lo que he logrado, los lugares que he conocido, a las personas que he conocido, todo esto es gratificante Esta es mi historia
