CAPÍTULO 4. SOY CAPAZ

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La mañana transcurrió sin muchos más incidentes y a pesar de apenas no tener tiempo ni para respirar, Martin había podido pararse a observar a Juanjo cuando se le cruzaba por el pasillo. El enfermero se movía de manera enérgica por los pasillos como si fuera su casa, conversaba con médicos, celadores, limpiadoras como si los conociera de toda la vida.

Derrochaba simpatía y desparpajo adecuándose a la situación que se encontrase delante. De la misma forma, mostraba delicadeza a la hora de hablar con sus pacientes, enseñándoles a caminar con muletas o andador por los largos pasillos de la planta, sin borrar su sonrisa característica de su cara. Solo desaparecía de su cara en un momento, cuando tenía que hablar con Martin. En ese instante parecía convertirse en la persona más seca del planeta.

Unos golpecitos en el hombro sacan a Martin de la ensoñación.

-Novato, aquí tienes todos los protocolos de las diferentes fracturas que te veo un poco perdido-comenta con sorna Juanjo.La cara de Martin empieza adquirir un tono rojizo, cuando por fin logra articular una sílaba Juanjo ya está fuera de su campo de visión.Unas risas provenientes de la sala de descanso de personal hacen a Martin acercarse cauteloso.

-¡Martin! Ven aquí mi compañero favorito- dice con efusividad Álvaro.Álvaro, Ruslana y Juanjo están haciéndose cosquillas mutuamente en uno de los sofás mientras Ruslana saca su móvil para sacar un selfie. Ambos chicos le dan un beso en la mejilla a la pelirroja, acto que logra sacar una sonrisa a Martin.

-¡Chicos! ¿Esta tarde quedada en el bar de siempre?- propone Álvaro con mirada pícara.

Un sí al unísono hace que todos posen la mirada en Martin, el cual aún no se ha pronunciado.

-Amor, ¡tienes que venir! Así nos conocemos todos un poco más que en estas cuatro paredes- comenta sincera Ruslana. Martin está a punto de negarse, no se encuentra en un buen momento para socializar cuando Juanjo interrumpe su respuesta.

-El novato tiene que estudiarse todos los protocolos Rusli- dice con mirada penetrante.

-No seas así Juanjo- riñe Alex, mientras pasa un brazo por los hombros de Martin mostrando su apoyo.

-Sí, ¿dónde quedamos?- contesta ofreciendo una mirada de suficiencia a Juanjo.

(...)

Martin camina de vuelta a casa mientras conversa tranquilamente con su madre poniéndole al día de lo que había pasado en su primer turno como enfermero oficial. Analizándolo con cautela, realmente había quedado a la altura o eso es lo que le habían hecho creer tanto Ruslana como Alex. Ambos nombres salieron en la conversación con su madre como personas que creía que iban a ser importantes en este futuro incierto en la capital. Antes de entrar al portal, se despide de su madre prometiendo que mañana volvería a llamarla sin falta.

Una vez dentro de casa, una Violeta en chandal y desaliñada le ofrece un suculento plato de patatas con carne mientras le pregunta que tal fue su primer día.Tras conversar animadamente por lo que pudieran parecer horas, ambos se despiden para echarse una pequeña siesta antes de su salida con los compañeros de Martin, pues Violeta había sido invitada por Chiara previamente.

Martin se encuentra demasiado nervioso como para poder quedarse dormido. Un montón de preguntas resuenan en su mente: ¿Les caeré bien realmente o solo me invitan por pena? ¿Y si la cago y no me quieren ver más? ¿Les pareceré aburrido o pesado? El dolor de cabeza aflora en Martin, el cual se masajea las sienes sin éxito. No logra esta vez parar las lágrimas que brotan de sus ojos a borbotones.

En ese momento, Violeta irrumpe en su habitación para preguntarle a Martin que prenda le quedaría mejor para la quedada de esta tarde, cuando ve el estado de su compañero. Violeta como acto instintivo corre a abrazar al pequeño que no se aparta y se deja hacer. Tras varios minutos en silencio se atreve a hablar:

-¿Qué te pasa cielo? ¿Estás bien?

-Creo... que mejor no voy a ir hoy Vio- consigue decir con un hilo de voz.Violeta abre los ojos sorprendida ante su comentario.

-Mira Martin, no sé que te pasa ni quiero que te sientas presionado para contármelo, cuando te sientas con fuerzas para hablar siempre vas a encontrarme a unos pasos de tu puerta, te escucharé las veces que haga falta, una y mil veces más. Hoy necesitas despejarte, por lo que me has estado contando tus compañeros son muy agradables y Chiara me lo ha dicho infinidad de veces también. Así que lávate la cara y vamos a elegir un buen outfit, que el primer día de trabajo hay que celebrarlo. No quiero un no por respuesta.

Martin no puede hacer más que sonreír mientras niega, la verdad que ha sido convincente y eso no se lo puede negar nadie.

VIAJE A NINGÚN LADODonde viven las historias. Descúbrelo ahora