En la lujosa mansión Malfoy, situada en el campo inglés, Lucius y Narcissa disfrutaban de una mañana tranquila. La luz del sol se filtraba suavemente a través de las amplias ventanas, iluminando el elegante salón decorado con antigüedades y finos tapices. Lucius, de 24 años, leía el periódico del Profeta Diario, mientras Narcissa, de 22 años, acariciaba su vientre de ocho meses.
—Lucius, cariño —dijo Narcissa con una sonrisa, sus ojos claros reflejando amor y expectativa—. Estaba pensando en cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que vimos a Regulus y Severus. Me gustaría mucho verlos antes de que nazca el bebé.
Lucius bajó el periódico y miró a su esposa con ternura. Sabía lo importante que era la familia para Narcissa, y aunque las circunstancias habían cambiado drásticamente en los últimos años, también extrañaba a su mejor amigo y a su primo político.
—Tienes razón, Cissy —dijo Lucius, dejando el periódico a un lado—. Es un buen momento para visitarlos. Estoy seguro de que estarán encantados de vernos.
Narcissa asintió, sus rizos rubios cayendo delicadamente sobre sus hombros. —Además, tengo algunas cosas para el bebé que me gustaría compartir con ellos. Severus siempre ha tenido buen gusto y su opinión me importa mucho.
Decididos, Lucius y Narcissa se prepararon para la visita. Lucius organizó la aparición para asegurarse de que Narcissa viajara con seguridad. En cuestión de minutos, se encontraron en el modesto barrio muggle donde vivían Severus y Regulus.
Lucius observó con curiosidad el entorno. Aunque no podía imaginarse viviendo entre muggles, respetaba la decisión de sus amigos de buscar un refugio seguro y tranquilo.
—¿Estás lista? —preguntó Lucius, tomando la mano de Narcissa.
—Más que lista —respondió ella con una sonrisa radiante.
Caminaron hasta la puerta de la pequeña casa y Lucius tocó el timbre. Pasaron unos segundos antes de que la puerta se abriera, revelando a Severus con una expresión de sorpresa.
—¡Lucius! ¡Narcissa! —exclamó Severus, esbozando una sonrisa genuina—. ¡Qué sorpresa tan agradable! Por favor, pasen.
Narcissa abrazó a Severus con cuidado, consciente de su avanzado estado de embarazo. —Severus, te ves fantástico. Nos hace muy felices verlos a ti y a Regulus.
—Gracias, Cissy —respondió Severus, guiándolos hacia el interior—. Regulus estará encantado de verte. Está en la sala.
Al entrar, Regulus se levantó del sofá con una sonrisa al ver a sus visitantes. —¡Cissy! ¡Lucius! —dijo mientras se acercaba para abrazar a su prima—. Qué alegría verlos aquí.
Después de los saludos y las muestras de afecto, se sentaron en el salón. Severus ofreció té y galletas mientras se ponían al día con las noticias.
—¿Cómo te sientes, Narcissa? —preguntó Regulus, mirando con ternura el vientre abultado de su prima.
—Me siento bien, aunque un poco ansiosa —respondió Narcissa—. Draco está muy activo y ya no puedo esperar para conocerlo.
—Estamos seguros de que será un niño maravilloso —dijo Severus, sonriendo—. Tienen tanto amor para darle.
La conversación fluyó con facilidad, llenando la habitación de risas y recuerdos compartidos. Lucius habló de sus responsabilidades en el Ministerio y de cómo estaban manejando la creciente tensión en el mundo mágico. Narcissa compartió sus preparativos para la llegada del bebé, y Regulus y Severus hablaron sobre su nueva vida en el mundo muggle.
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Papi Sev! (Pausada)
FanfictionEl sol del mediodía se filtraba a través de las cortinas de la pequeña casa en un tranquilo barrio muggle, iluminando el modesto salón decorado con sencillez pero con un toque hogareño. Severus Black, de soltero Snape, se encontraba en la cocina pre...
