Severus, Lucius y Regulus llevaron rápidamente a Narcissa al Hospital de San Mungo, el hospital de magos en Londres. A pesar de los nervios y el dolor, Narcissa se mantuvo valiente mientras Severus y Regulus la acompañaban, asegurándose de que recibiera toda la atención médica necesaria.
Mientras tanto, Lucius, visiblemente agitado por los gritos de dolor de Narcissa, se desmayó repentinamente en el pasillo del hospital. Los sanadores, alertados por la conmoción, lo llevaron también a una habitación para revisarlo, asegurándose de que estuviera estable antes de proceder con cualquier tratamiento.
Narcissa, bajo el cuidado experto de los sanadores de San Mungo, finalmente dio a luz a un saludable Draco Lucius Malfoy. Regulus y Severus fueron los primeros en ver al bebé recién nacido, emocionados y llenos de alegría por la llegada de su ahijado. Mientras tanto, Lucius se despertó lentamente en otra habitación del hospital, aliviado al saber que tanto Narcissa como Draco estaban bien.
***
Después de dos horas en el Hospital de San Mungo, finalmente dieron de alta a Narcissa. La madre y el bebé estaban sanos y felices, y el alivio llenó el corazón de todos mientras regresaban a la majestuosa Mansión Malfoy.
El viaje de vuelta fue tranquilo. Narcissa, cansada pero radiante, sostenía con ternura a Draco en sus brazos, mientras que Lucius caminaba a su lado, protegiéndolos con cada paso. En otro carruaje, Severus y Regulus charlaban animadamente sobre cómo decorarían la habitación de Draco en la mansión. A pesar de vivir en un barrio muggle, Severus y Regulus se sentían cómodos y emocionados de ser parte de la vida de Draco desde el principio.
Al llegar a la mansión, fueron recibidos por Dobby, el elfo doméstico de los Malfoy, quien había preparado todo para la llegada del bebé. La mansión estaba adornada con flores frescas y velas encantadas que emitían una luz suave y cálida. Narcissa se instaló en una suite especialmente preparada para ella y Draco, mientras que Lucius, Severus y Regulus discutían sobre los arreglos necesarios para el bienestar del bebé.
En la sala de estar, rodeados de muebles elegantes y tapices antiguos, Severus tomó a Draco en brazos por primera vez, observando con asombro al pequeño que se aferraba a su dedo con suavidad. Regulus se acercó con una sonrisa, murmurando palabras de cariño y promesas de protección para su ahijado.
Mientras los cuatro estaban en la habitación de Draco, cuidándolo con atención, el pequeño comenzó a llorar. El sonido agudo resonó en la habitación, llenando el espacio con su angustia. Regulus fue el primero en acercarse, intentando calmar al bebé con movimientos suaves y palabras suaves, pero Draco seguía llorando inconsolablemente.
Severus observaba con atención, preocupado por su ahijado. Notó que Regulus, en su intento por tranquilizarlo, hizo un movimiento brusco que solo pareció aumentar el llanto del bebé. Sin pensarlo dos veces, Severus actuó instintivamente. Con un golpe suave pero firme en el hombro de Regulus, trató de llamar su atención.
"Regulus, así no", murmuró Severus en tono calmado pero firme. "Necesitas ser más suave, como esto". Tomó a Draco con cuidado de los brazos de Regulus y comenzó a mecerlo suavemente mientras murmuraba palabras reconfortantes.
Regulus, sintiéndose avergonzado por su error, asintió rápidamente. "Lo siento, Severus. No quería asustarlo más".
Draco, sintiendo el cambio en el ambiente y la suavidad en las manos de Severus, comenzó a calmarse lentamente. Sus llantos se convirtieron en pequeños sollozos, y luego en suspiros mientras observaba a Severus con ojos curiosos.
Lucius, quien había estado observando en silencio desde el otro lado de la habitación, se acercó con una sonrisa tranquilizadora. "Bien hecho, Severus. Parece que tienes talento para esto".
Severus levantó la mirada, sorprendido por el elogio sincero de Lucius. "Gracias, Lucius. Solo estoy tratando de hacer lo correcto".
Regulus, recuperándose de su incomodidad inicial, se unió a Severus y Lucius alrededor de la cuna de Draco. "Lo siento, Draco", murmuró Regulus con ternura mientras acariciaba la cabeza del bebé con un dedo. "Prometo que aprenderé a cuidarte mejor".
Draco, como si entendiera las palabras de su padrino, respondió con un pequeño sonido que sonaba casi como una risa. Lucius y Severus intercambiaron una mirada cómplice, compartiendo un momento de orgullo por Regulus y alegría por el pequeño Draco.
Con el bebé finalmente calmado, los cuatro continuaron compartiendo el momento especial en silencio. Era el comienzo de una nueva vida para Draco, rodeado de amor y cuidado en su nuevo hogar en la Mansión Malfoy.
***
La mansión está tranquila durante la noche, solo interrumpida por el suave sonido del reloj en la pared. Pero a las 6 de la mañana, un sonido más insistente rompe el silencio: el llanto de Draco. El bebé, hambriento y necesitando atención, despierta a todos los presentes.
Lucius, quien había tenido apenas unas horas de sueño reparador, se levanta primero. Sus pasos resonan suavemente en el suelo de mármol mientras se acerca a la cuna de Draco. Narcissa, despertándose al escuchar a su hijo, se une a Lucius con una sonrisa soñolienta.
Severus y Regulus también se despiertan, moviéndose con cuidado para no despertar a Draco más de lo necesario. Regulus bosteza mientras se frota los ojos, todavía adormilado pero lleno de determinación para ayudar.
"Mira quién decidió despertarnos temprano", murmura Severus con una sonrisa cansada mientras se acerca a Lucius y Narcissa.
Lucius sostiene a Draco con cuidado, mientras Narcissa prepara todo lo necesario para alimentarlo. Los cuatro se reúnen alrededor de la cuna de Draco, formando un círculo de ternura y protección mientras atienden las necesidades del bebé.
"Creo que será mejor que preparemos algo de leche para él", sugiere Severus, recordando vagamente los consejos que había leído sobre el cuidado de los bebés. "Narcissa, ¿dónde guardas las cosas para Draco?"
Narcissa asiente, agradecida por la ayuda de Severus. "En la cocina, tengo todo listo. Vamos, Lucius, podrías darle el biberón mientras Regulus y Severus nos ayudan a prepararlo".
Lucius asiente también, cuidadoso de no despertar a Draco con movimientos bruscos. Juntos, se dirigen a la cocina de la mansión, dejando a Narcissa con Severus y Regulus.
Mientras preparan la leche en la cocina, Lucius y Narcissa comparten una mirada de complicidad y amor. A pesar del cansancio y el nuevo desafío que representa la paternidad, están unidos en su determinación de brindarle lo mejor a Draco.
Regulus observa con atención a Severus mientras preparan el biberón. Aunque ambos habían decidido dejar atrás el mundo mágico, cuidar de Draco en ese momento les recordaba por qué habían tomado esa decisión.
"Severus", comenta Regulus en voz baja mientras agita la leche en el biberón. "Gracias por estar aquí conmigo. No sé qué haría sin ti en estos momentos".
Severus sonríe con ternura, reconociendo el vínculo especial que los une. "Somos una familia, Regulus. Estamos juntos en esto. Draco es afortunado de tenerte como padrino".
De vuelta en la sala de estar, Narcissa y Lucius regresan con el biberón preparado. Narcissa acuna a Draco con delicadeza mientras Lucius se sienta a su lado, listo para alimentarlo.
"Vamos, pequeño Draco", murmura Narcissa con voz suave mientras le ofrece el biberón al bebé. Draco, con sus pequeñas manos, agarra el biberón con fuerza, sorbiendo con entusiasmo mientras mira a su madre con ojos curiosos y brillantes.
El sol comienza a filtrarse a través de las ventanas de la Mansión Malfoy, iluminando suavemente la escena de amor y conexión familiar en la sala de estar. A medida que Draco se alimenta tranquilamente, los corazones de Narcissa, Lucius, Severus y Regulus se llenan de un profundo sentimiento de felicidad y gratitud por tenerse unos a otros.
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Papi Sev! (Pausada)
FanfictionEl sol del mediodía se filtraba a través de las cortinas de la pequeña casa en un tranquilo barrio muggle, iluminando el modesto salón decorado con sencillez pero con un toque hogareño. Severus Black, de soltero Snape, se encontraba en la cocina pre...
