45

22 1 0
                                        

— Creo que moriré— le dije al chico a lado de mi sobre su cama.

— ¿Por cómo te acabo de coger o por qué?— preguntó el mientras recupera el aliento. Rose río ante su comentario.

Rose y Draco estaban en la cama. Rose debajo de las cobijas tan rápido. Draco seguía arriba de estas. Los dos desnudos, Draco con sus manos en su estomago.

— No— volvió a sonreír.

— ¿Entonces qué ocurre?— preguntó Draco mirando al techo.

— Nada, solo lo sentí y lo dije— dijo Rose sin alguna preocupación.

— ¿Tratas de decir algo?— pregunta el chico.

— ¿Cómo que? No— Draco bufo y se levantó de la cama.

Este se dirigió a su armario, volvió con prendas que precian pijama.

— Póntelo— Draco lanzo unos pantalones calientes color verde olivo y un suéter de este mismo.— Tienes calor por cómo te acabo de follar pero está nevando—

—Gracias...- Rose recogió sus bragas, se las colocó seguido de las prendas. Mientras Draco se colocó sus bóxers — ¿Y tú morirás de frío?— dice Hanna acostándose de nuevo bajo las cobijas.

— Me incomoda mucha ropa... al dormir. Ya sabes— Rose río por cómo sonó y asintió.

Draco se metió a la cama a lado de Rose.

— Duerme esta noche conmigo... — pidió Draco y Rose se murió por dentro de felicidad.

Pero no respondió. Giro su cuerpo para tenerlo de frente, Draco ya la estaba observando entonces Rose se sonrojo.

— Siempre te pones muy roja, te ves bien. Cuando corres o haces quidditch. O te follo, o hablas con alguien con quien nunca hablas, o te pongo nerviosa... Te ves roja de toda la cara, no solo de las mejillas cuando es actividad corporal— Draco puso su mano en la nuca de Rose y la acercó para plantar un beso en su frente.

— Si... a veces me pongo muy roja... rojo ladrillo me han dicho... no rojo sexy— reí.

— Te ves sexy debajo de mi, y con ese rojo...— Draco sonrió y cerro los ojos.— te ves bien—

— Gracias— coloque mis brazos en su pecho.— Haces ejercicio... desde que te veo sin playera tienes abdomen marcado—

— Es fácil mantenerlo, me veo bien— dice Draco.— ¿Entonces me veías desde tercer año sin playera?— preguntó el curioso.

— Nada más por quidditch, por tener que estar en el mismo vestidor— Rose sonrió.

— Ajá, pervertida— Draco sonrió.— Atrapa a las chicas como red—

— ¿Se lo muestras a las chicas?— preguntó Rose quitando sus brazos.

— No— río el poniendo las manos de Rose de nuevo en su pecho.— Pero sirve como herramienta, por si la requiero—

— Tonto— Rose rodó los ojos.

Draco disfrutaba la escena de su chica celosa.

Draco y Rose se quedaron dormido en abrazo, hasta la mañana siguiente que un ruido los despertó.

— ¡Draco! ¡Malfoy!— era la voz the Theodore acercándose a la habitación, y después sonidos de la puerta viniendo.

— Mierda, metete al baño— antes de que Rose se pare, Draco plantó un beso rápido en los labios de Rose.

Rose sintió mariposas por dentro y rápidamente se levantó y metió al baño.

— ¡Malfoy!— Theodore seguía tocando.

Don't Even Think About ItDonde viven las historias. Descúbrelo ahora