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Rose subió al tren de regreso a Hogwarts, admirando el paisaje por la ventana del cajón. Iba sentada con Theodore, Mattheo y Regulus.

— ¡Adivinen qué!- hablo Rose viendo emocionada a los chicos.

— ¿Qué?— preguntó Mattheo.

Rose sacó una navaja de su bolsa del suéter y se la acercó a la piel.

Estos días para entretenerse, diversión y conocer su poder Rose se hacía cortadas. El dolor era por segundos y la curación se sentía mejor, incluso la piel era más suave.

— ¿Qué mierda haces?— pregunto Theodore levantándose y acercándose para quitarle la navaja.

— ¡No, Theodore! ¡Aguarda!— Rose lo detuvo.

— No, Rosella Granger, ¿qué te ocurre?— habla Regulus preocupado.

— Esperen y vean— dijo Rose cortando su brazo.

A lo mejor no era la mejor demostración de su nuevo poder.

La sangre comenzó a salir y Rose se quejó del dolor.

— ¿Qué hiciste?— hablo Mattheo preocupado buscando en sus bolsos algo.

— ¡Vean! ¡No se distraigan!— dijo Rose colocando su mano sobre la herida.

La vibración, la luz y la sanacion.

Los chicos se relajaron y emocionaron al ver esto.

— Mierda Rose, hay mejores formas de mostrarlo— Theo hablo entre sonrisas.
—Felicidades—

Theo chocó las manos con Rose sonriendo.

— Muy bien, increíble. Me gusto mucho, asi no dolerá cuando me tengas que curar— dijo Mattheo a lo cual rieron los chicos.

— Que bueno Rose, me da gusto que encuentres tú habilidades. Malfoy me contó que tenías habilidades pero aún no las lograbas desarrollar— dijo Regulus sonriendo.

— Guarda la navaja o me la quedo yo— amenazo Mattheo y Rose la devolvió a su bolso.

¿Draco hablaba de ella? Podía ser el volver a estar en un tren o que Draco hable de ella pero sintió mariposas en el estomago y sonrió.

Apenas fue la primer tutoría de Draco y Rose después de vacaciones Rose le mostró su poder.

Draco se sentía orgullosa de su aprendiz y de él mismo por lograr que los descubriera su poder.

— Es un buen poder— hablo Draco sonriente.— pero tu demostración me preocupa—

— Se que no es la mejor pero le da más emoción— dijo Rose.

— Tienes un punto — Draco sonrió.

— ¿Draco, qué es esto?— pregunto Rose frunciendo el ceño y mirando a Draco.

Draco alzó la mirada y las cejas.— ¿Esto? Una tutoría— respondió burlón.

— No Draco— Rose comenzó a jugar con su cabello.— Lo nuestro, no me puedes decir que es solo sexo... no después de como me has hecho sentir—

Draco sintió esas palabras como un impulso, una emoción interna lo llenó pero no lo quería demostrar.

— ¿Cómo te hago sentir, Rose?— preguntó Draco mostrando interés.

Rose se sonrojó y bajo la mirada.

— Ese no es el punto, responde la pregunta— demandó Rose.

— ¿Qué quieres que sea?— preguntó.

Don't Even Think About ItDonde viven las historias. Descúbrelo ahora