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Rosella Granger
Llegaron las vacaciones de invierno. Casi iba a la madriguera, por suerte mis papás no me dejaron ir solo porque les insistí que no quiero ir.

No volvería a ese lugar donde solo me preguntaría que información tenía. Pobre Ginny.

Mis papás estaban trabajando, es temporada alta y ellos no son mucho de vacacionar. Entonces la mayoría de mis días estaba sola. Cada vez estaba más cerca de poder hacer legemerancia y oclumancia. Lo raro es que en libros dice que naces con la habilidad, de oclumancia y legemerancia. Es todo un misterio.

Digo, por algo me llego carta para Hogwarts, Hermione puede hacer magia sin necesidad de una varita.

Caminaba por una oscura calle, observa las estrellas brillando. Draco había encontrado unas estrellas con las que me puede relacionar: Thuban o Eltanin, las dos en la constelación Draco.

Es un egocéntrico. Sonreí de solo pensar en él, pero por qué, si es solo sexo...

Caminaba por las calles sin personas hasta que note un cachorro llorando. Me acerqué rápido y estaba tirado, con sangre en su cuerpo.. tocaba a el perro sin saber qué hacía mientras veía si había alguien cercano.

Rápidamente quite mi mano en cuanto sentí una vibración... extraña, llena de energía. Voltee a ver y no vi nada extraño entonces puse mi mano de nuevo... poco después sentí la vibración y mi mano mostró luz morada, azul y verde.

Asustada quite mi mano y el gato no tenía sangre... y mi mano no estaba manchada. ¿Qué demonios?

Puse mi mano de nuevo y justo paso lo que pensé en ese momento. La herida estaba curada y el cachorro dejó de llorar.

— Oh, dios— me dije a mi misma con cierta emoción.

Deje al cachorro y camine hacia mi casa con rapidez. En cuanto llegue me dirigí a la cocina y tomé en chuchillo, ¿pensaba lo que hacía?

Subí mi manga de suéter y con el cuchillo hice una cortada en mi brazo.

— ¡Oh, mierda!— no sabía si había puesto mucho fuerza y hice una herida larga.

Dolía bastante y salía sangre. Solté el cuchillo y coloqué mi mano sobre la herida. Espere la punzada o la luz pero no ocurrió nada. La sangre salía y el dolor seguía.

— ¡Tonta!— me maldije y corrí al baño por vendas y desinfectante. Sabía cómo curar una herida, gracias a los chicos.

Las vacaciones estaban por terminar cuando me enteré que le prendieron fuego a la madriguera. Los mortifago, entre ellos Bellatrix.

Los Weasley fueron recibidos en mi casa.

— Rose, estás a salvo— entro a la casa Hermione y me abrazo.

— Si, ustedes igual— hablé confundida.

— ¡Me da tanto gusto verte! ¡Nos da gusto! ¿Verdad Harry?—

— Sí, sí. Tiempo sin verte Rose— hablo Harry.

— Sí...— asentí y mostré una sonrisa incómoda.

— Muchas gracias por recibirnos, enserio— hablo Molly a mis papás.— No queríamos molestar. Es más todos dormiremos en la sala o en habitación de Hermione. No queremos molestar a Rosella— hablo Molly y me volteo a ver.

Don't Even Think About ItDonde viven las historias. Descúbrelo ahora