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Cuando amaneció, Pooh y Naret eran los únicos despiertos en la azotea. Ping y Pon, quienes se supone habían subido a acompañarles en la guardia, terminaron durmiéndose a la media hora después de llegar junto a ellos.

Pooh se había sentado apoyando su espalda en un pequeño bloque de concreto que funcionaba como ducto de ventilación para la pequeña tienda de conveniencia, y Naret se encontraba sentado entre sus piernas con su espalda recostada contra el pecho del menor.

— Creo que ya es hora de partir —murmura Naret con algo de sueño—.

— ¿No quieres dormir un poco? —le pregunta Pooh mientras acaricia el rubio cabello del mayor—. Los chicos deben seguir durmiendo, apenas acaba de amanecer...

— Pero...

— Duerme un rato —le susurra al oído y lo estrecha entre sus brazos—.

Naret soltó un pequeño bostezo y cerró sus ojos hasta quedarse realmente dormido. Pooh sonrió cuando se dió cuenta de la respiración lenta del mayor y lo acurrucó aún más cerca a su pecho.

— Claramente ustedes se gustan... —se escuchó una voz detrás de ellos—.

Pooh giró su cabeza cuanto pudo y notó que Ping acababa de despertar y los miraba con una sonrisa divertida en el rostro.

— Supongo que si —sonrió de vuelta—.

— Naret es alguien cerrado consigo mismo —ladea la cabeza—. Lo pude notar apenas nos conocimos cuando la pandemia comenzó.

— ...

— Siempre estaba callado, incluso cuando los demás le preguntábamos acerca de su vida —suelta un suspiro—. Lo único que nos dijo es que guarda un gran secreto que hasta el día de hoy no lo deja dormir en paz —se encogió de hombros—. Algo acerca de su infancia al parecer...

— Supongo que cuando esté listo nos lo contará —Pooh murmura mientras sus dedos acarician el cabello del mayor—.

— Supongo que si...




Los doce pares de pies parecían arrastrarse de manera desganada por la carretera vacía

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Los doce pares de pies parecían arrastrarse de manera desganada por la carretera vacía. Sailub quien iba en la primera fila, pidió por favor que tomaran un descanso porque realmente comenzaban a dolerle los pies. Muchos de los chicos agradecieron aquello, porque también estaban a nada de desmayarse contra el sucio asfalto.

— ¿Falta mucho? —Topten preguntó mientras hacía un pequeño puchero—.

— Poco menos de un kilómetro —murmura Naret antes de soltar un bostezo—.

Walkers ~ PoohPavelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora