c a t o r c e

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El tiempo ha pasado relativamente rápido. Naret cree que han sobrevivido aproximadamente unas tres semanas en aquella granja.

Todo parecía estar completamente silencioso, tranquilo, en paz...y era eso lo que le preocupaba.

Desde hace una semana y media que no habían tenido avistamiento alguno de los caminantes. Según Sailub y Nut lo más probable es que aquellos seres hayan decidido tomar otro camino y por ello no tuvieron la necesidad de rondar por la granja.

Pero Naret no lo cree así.

Todos estaban felices por aquella supuesta paz. Disfrutaban completamente su día a día actuando como si las cosas estuvieran en orden, como si una repentina pandemia asesina no hubiese llegado a sus vidas.

Naret sabe que cuando las cosas parecen estar perfectas, siempre hay algo que llega a joderlo todo.

Aún recuerda cuando era niño, cuando pasaba el día jugando en la nieve con su pequeño hermano Lee, ambos disfrutando de las risas melodiosas de su madre quien les miraba divertirse mientras su padre se encargaba de cortar la leña para no pasar frío durante la noche.

Aquellos hermosos recuerdos pronto desaparecían y se convertían en aquellos tormentos que por años estuvieron invadiendo su cabeza.

— ¿Pavel?

Puede oír que le llaman a lo lejos, pero sus ojos solo se concentran en el agua que cae de la llave y recorre sus manos. Un líquido que fluye y poco a poco comienza a volverse rojo y espeso, como la sangre de su padre que alguna vez ensució sus manos.

— ¡Pavel!

Naret sacude su cabeza y la alucinación se detiene volviendo el agua a la normalidad. Suelta un suspiro y finge una sonrisa antes de girarse hacia Pooh.

— ¿Pasó algo?

— Eso debería preguntártelo yo a ti —el menor se cruza de brazos—. Llevas veinte minutos con la mirada fija en el agua y no estás lavando los platos.

— Ah si, perdón —niega con la cabeza—. Estoy algo distraído hoy.

— Si, lo sé —se acerca a él y le rodea la cintura con sus largos brazos—. ¿Te sientes mal? ¿Hay algo que te moleste?

— No —sonríe levemente—. Estoy bien.

Naret sabe que eso es una mentira, pero prefiere no preocupar al menor.

— ¡Chicos! —Ping ingresa a la cocina con una amplia sonrisa en el rostro—. ¡Con Nut y Michael hemos encontrado una camioneta a un par de kilómetros de aquí!

— ¿En serio? —Pooh se nota claramente emocionado—. ¿Aún funciona?

— Pop y Benz la están probando, pero al parecer si —coloca sus manos contra su cintura—. Aunque tiene poca gasolina, pero tal vez aún sea suficiente como para llegar al pueblo más cercano y buscar suministros.

— ¿Volveremos a las expediciones? —pregunta el rubio—.

— Si, la comida enlatada ya comienza a escasearse y no podemos vivir de las verduras de Sailub —rueda los ojos—. Necesito algo de carne...

— Bien, entonces en cuanto arreglen el auto, saldremos a buscar comida.

— Yo también voy —dice Pooh con una sonrisa emocionada—.

Walkers ~ PoohPavelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora