Naret corre por el amplio patio delantero. Una sonrisa brillante adornando su bello rostro.
— ¡Ven aquí!
— ¡No, papi, no!
Los tiernos chillidos de la pequeña pueden escucharse por toda la cuadra. Lee, quien se mantiene recargado en el pórtico de la casa, suelta una carcajada cuando ve a su hermano tropezarse con uno de los juguetes de Winnie.
— ¡Tío Lee! —grita la menor mientras se lanza hacia los brazos del pelinegro.
— ¡Te tengo! —la levanta en el aire, haciéndola reír.
Naret rueda los ojos mientras se sacude la tierra de sus pantalones. La sonrisa no se ha borrado de su rostro en ningún momento. Le encanta demasiado oír la risa de Winnie, de su hija.
Aquella pequeña de tres años es, quizá, lo mejor que le ha pasado en su vida después de todo el sufrimiento por el cual pasó.
Aún recuerda como la encontró.
Era día de expedición, había salido con el equipo A. Estaban rebuscando comida entre los estantes de un antiguo supermercado, cuando oyeron el llanto de un bebé.
Naret se enamoró a primera vista de la pequeña, sintiendo un instinto paternal inmediato en cuanto la tomó entre sus brazos.
Minutos después de revisarla para asegurarse que estaba bien, se dió cuenta de algo.
Alrededor del cuello de la pequeña, colgaba la cadena de Pooh. Aquella cadena que los padres del menor le habían obsequiado antes de morir. Aquella misma que Pooh, le había regalado hace muchos años atrás y que él en una expedición había dado por perdida.
Sus ojos llenaron de lágrimas al instante, mientras abrazaba a la bebé. Nadie lo sabía, pero Naret estaba cien por ciento seguro de que Pooh había sido quien salvó a la pequeña y la dejó resguardado en aquel lugar, sabiendo que en algún momento ellos la rescatarían.
Muchas veces Naret tiene esos locos pensamientos. Muy en el fondo de su corazón sabe que Pooh sigue allí, cerca, protegiéndolo. Aunque no lo ha visto desde aquella vez, tras la disputa contra Dome, sabe que su chico aún conserva algo de humanidad.
Por ello, los estudios e investigaciones en busca de la cura real, no se han detenido desde entonces.
Meses después del altercado, dieron con Tle. Lo obligaron a revelar el secreto del veneno que
había preparado para Pooh. Al parecer el científico desquiciado no había estado trabajando para Dome realmente, sino para alguien más. Alguien mucho más poderoso que buscaba crear un ejercito de hombres indestructibles.
Lamentablemente su visión murió después de que él mismo lo hiciera, y sus planes quedaron varados en la nada.
Los experimentos escaparon, se refugiaron entre las sombras y buscaron venganza por sus propios medios. Lastimosamente, en aquel momento, Dome y Pooh fueron las víctimas perfectas que se cruzaron en el camino de uno de ellos.
Y así fue como todo el desastre comenzó.
— Pavel —la voz de Lee le trae de vuelta a la actualidad— Iremos al comedor a cenar con los chicos, ¿vienes?
— Primero pasaré al estudio —menciona mientras se inclina hacia Winnie— ¿Te portarás bien con tu tío Lee?
— ¡Si, papi! —dice la pequeña con una gran sonrisa.
Aún estaba aprendiendo a hablar correctamente, pero era cuestión de tiempo para que ya pudiera formular oraciones largas y completas.
Por otro lado, el campamento había mejorado demasiado. Creció tanto como pudo, albergando aún más sobrevivientes que antes.
Y es que, Naret lo supo liderar correctamente.
Lee y Winnie se alejan por la calle mientras que Naret los observa en silencio. Después, sus propios pies le dirigen hacia el estudio.
El viejo estudio de Pooh.
Cada vez que ingresa al lugar, sus ojos se llenan de lágrimas. Es algo inevitable.
Aún puede sentir el calor de Pooh. En las noches, solo en la habitación, puede escuchar su risa contra el oído y sentir sus manos acariciándole.
Definitivamente, deben encontrar la cura.
Porque Naret ya no cree que pueda seguir viviendo sin él.
Necesita a Pooh.
Necesita que esté junto a él, que conozca a Winnie, que formen esa familia que siempre esperó tener.
— Te extraño tanto, maldita sea —susurra contra la ventana, empañando el vidrio con su aliento.
• • •
Del otro lado del bosque, en la parte más alta de una montaña escondida. Un grupo de personas se reúne alrededor de una pequeña fogata.
Un joven de mirada seria se encuentra sentado al borde de la montaña. El aire frío golpea su rostro y sacude su largo cabello.
Es extraño.
Aquella situación.
Todo, en realidad.
Él nunca había pensado que su vida terminaría así, pero no se quejaba. Las cosas parecían ir...bien.
Gira su rostro levemente y observa al grupo de personas detrás de él. La mayoría se comunica entre gruñidos y palabras lentas, intentando no perder aquella poca humanidad que aún vive dentro de ellos.
Los años pasan, y aunque las cosas parezcan estar tranquilas por el momento. Pooh sabe que ya no les queda mucho tiempo.
La humanidad que se aferra a ellos, empieza a desvanecerse.
Solo espera que, Pavel pueda conseguir la cura.
M&A
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Walkers ~ PoohPavel
FanfictionUn día como cualquiera, el mundo se fue a la mierda. Un extraño virus atacó de un momento a otro a cientos de personas, convirtiéndolas en monstruos caminante sedientos de carne. Los que no fueron afectados por el virus buscaron la manera de mantene...
