Un día como cualquiera, el mundo se fue a la mierda. Un extraño virus atacó de un momento a otro a cientos de personas, convirtiéndolas en monstruos caminante sedientos de carne.
Los que no fueron afectados por el virus buscaron la manera de mantene...
Pooh se encarga personalmente de asignarles dos cabañas en las que los diez chicos podrán vivir a partir de ahora.
New les explica como se convive en aquel campamento y cuales son los trabajos disponibles que pueden realizar para asegurar su puesto en el lugar.
Mientras los chicos están decidiendo a que tarea acoplarse, un joven de cabello negro se aleja hacia la entrada de una de las cabañas y toma asiento en las pequeñas escaleras del porche.
— Lee, ¿verdad? —Pooh le pregunta mientras camina hacia él.
— Si —murmura por lo bajo.
— He oído que eres el hermano de Pavel —ladea la cabeza— El chico que decidió quedarse en el Campamento Este.
— ¿Decidió? —suelta una risa sin gracia— Claramente fue obligado por ese idiota de Dome.
— ¿Conoces a Dome?
Lee parpadea lentamente y se da cuenta que está a punto de revelar la verdad. Verdad que su hermano rogó porque no fuese contada.
— Hemos oído cosas de él —se encoge de hombros intentando no aparentar lo nervioso que estaba.
— No parece ser un buen hombre.
— Y no creo que lo sea —niega con la cabeza— Por eso quiero ir a salvar a mi hermano, no puedo permitir que ese idiota le haga algo.
— Escucha —apoya su mano sobre el hombro del chico— Sé como debes de sentirte. Y siéndote sincero, yo tampoco quisiera que tu hermano esté en peligro.
— ¿Entonces...?
— Te ayudaremos a rescatarlo —asegura— Pero debes esperar que mi equipo de expediciones y mi mano derecha me ayuden a trazar un plan.
— ¿Y si es demasiado tarde?
Pooh niega con la cabeza, muy en el fondo de su corazón sabe que debe ir por aquel bonito pelinegro. No puede dejar que nadie le haga daño, en especial Dome.
— No te preocupes por eso. Déjamelo a mí.
Lee asintió levemente y luego vió a Pooh alejarse.
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Naret se pasea por la habitación en completo silencio. Sabe que es de noche porque ya no escucha el bullicio del exterior, los gritos y voces exageradas de los hombres de Dome se han detenido.
Suelta un suspiro y toma asiento sobre el borde de la cama. Sabe que por el momento, y para no levantar sospechas, Namping no puede pasar la mayor parte del tiempo con él.
Por eso Naret se siente solo, atrapado en aquel horroroso lugar y con la maldita expectativa de que Dome pudiese entrar a su habitación e intentar abusar de él otra vez.
Todo parece un mal sueño.
No entiende como es que las cosas cambiaron tan rápido.