d i e c i o c h o

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Naret no puede dejar de jugar con la cadena que rodea su cuello, y cada vez que lo hace recuerda como Pooh le pidió ser su novio.

Desde eso ha pasado una semana en la que la sonrisa de Naret no puede abandonar su rostro. Ni siquiera cuando Dome, con su labio partido y su nariz rota, intenta molestarlo.

— ¿Te han dicho que das miedo cuando sonríes a la nada? —Ping le pregunta mientras se sienta junto a él—.

— Cállate.

— ¿Por qué tan feliz? —lo golpea con su codo—. ¿Pooh ya te folló?

— ¡Ping! —suelta un gruñido y golpea a su amigo en la cabeza—.

— No sé que tanto se tardan en hacerlo —continúa bromeando—. En estos tiempos lo mejor para liberar el estrés es tener sexo.

— ¿Y tú ya lo hiciste? —lo observa de manera burlona mientras toma su botella de agua para beber—.

— Claro —le devuelve la sonrisa—. Es más, acabo de regresar de follarme al profesor...

Naret escupe el agua que acababa de beber y tose levemente mientras observa a su amigo con sorpresa. Ping le guiña un ojo y se levanta para luego alejarse, dejándole completamente curioso y con mil preguntas por hacer.

¿Ping y el profesor Nut?

Vaya, nunca lo hubiese pensado.




Pooh se encontraba recostado sobre las sábanas revueltas en el interior del ático

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Pooh se encontraba recostado sobre las sábanas revueltas en el interior del ático. Durante todo el día había trabajado limpiando parte de la casa y luego ayudando a Sailub con el huerto.

Ahora estaba tan cansado que había preferido irse a dormir primero. Tenía los ojos cerrados y su respiración era lenta, cuando oyó que alguien subía al ático.

Como estaba muy cansado no pensó en abrir los ojos, porque imaginó que Naret ya había decidido acompañarlo a dormir.

Pero pronto, sintió una mano acariciando su muslo y subir lentamente hasta frotar su miembro que aún estaba escondido detrás de sus pantalones.

Abrió sus ojos rápidamente y lo primero que notó, con la apenas iluminación en el lugar, fue el rostro aún golpeado de Dome.

Se levantó rápidamente, golpeando de paso su cabeza con el techo. Dome sonrió divertido y lo observó aún arrodillado sobre el suelo. La pose en la que ambos había quedado era muy fácil de malinterpretar, así que cuando Naret ingresó al ático se quedó en silencio observándolos a ambos.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó con molestia—.

— Bueno, tu novio me llamó —Dome le sonríe divertido—. Parece que está cansado de esperar a tener sexo contigo, así que vine a ayudarlo.

Walkers ~ PoohPavelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora