Un día como cualquiera, el mundo se fue a la mierda. Un extraño virus atacó de un momento a otro a cientos de personas, convirtiéndolas en monstruos caminante sedientos de carne.
Los que no fueron afectados por el virus buscaron la manera de mantene...
Pooh golpea las puntas de sus dedos contra la vieja madera de su escritorio. El silencio rodea el lugar, y las pocas personas en el interior del estudio se mantienen inmóviles y sin querer mencionar una sola palabra.
— Entonces, ¿qué haremos? —Naret se anima a romper con el incómodo silencio— Personalmente no le creo ni una sola palabra a New.
— ¿Y si dice la verdad? —Pooh pregunta con seriedad.
— ¿Y si está mintiendo? —se cruza de brazos— ¿Cómo siquiera pudo llegar hasta aquí solo? ¡No tiene ojos!
Pooh se remueve con incomodidad sobre su silla. Un escalofrío le recorre el cuerpo al tan solo recordar las cuencas vacías en el que alguna vez fue el hermoso rostro de su ex pareja.
— No podemos quedarnos con la duda —niega con la cabeza— Quizá si atacamos el campamento del Este primero...
— Estás loco —Naret se levanta de su asiento— No estás entendiendo lo que sucede, ¿o si?. ¡Nos están tendiendo una trampa!
— Pero, ¿y si es verdad? —Pooh también se levanta— ¿Acaso no quieres obtener la cura? ¿No quieres que yo sane?
— No estoy hablando de eso —gruñe con molestia— ¿En serio vas a creer en una supuesta cura que viene de Dome?
Silencio.
— Pavel tiene razón —Garfield se atreve a intervenir— No sabemos que demonios planea Dome ahora, mucho menos si esa cura es real o no.
— Yo estoy de lado de Pooh —Pon menciona mientras se cruza de brazos— Quizá si robamos la cura, la doctora Lynn puede estudiarla y decirnos si esa real o no.
— Ustedes están dementes —Naret niega con la cabeza y camina hacia la salida.
Pooh no lo detiene.
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New escucha la puerta de metal abriéndose con lentitud. Se mantiene alerta mientras reconoce el sonido de las pesadas suelas de unas botas acercarse a él.
— Tú y yo tenemos cosas de que hablar.
El rubio suelta un bufido de molestia y recuesta su espalda contra la fría pared.
Había sido llevado a la sala médica donde Garfield y Lynn habían limpiado sus heridas, aún sorprendidos por el hecho de que estuviese con vida a pesar de haber sufrido tal ataque por parte de su hermano.
— Creo que ya les dije todo lo que sé...
— No estás entendiendo —Naret sonríe sin gracia, aunque New no pudiera verle— Es muy difícil creer en las palabras de un traidor...
— Ja —murmura— Es impresionante el poco tiempo que necesitaste para venir aquí y creerte el dueño del lugar. Me desplazaste y ahora solo te andas revolcando con Pooh para robarle su puesto.