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Se hundieron en el sofá, con las extremidades pesadas por la fatiga. El aire entre ellas crepitaba con una electricidad silenciosa, una sutil corriente subyacente de deseo que chispeaba a pesar del agotamiento. Mayte se acurrucó en Fernanda, encontrando consuelo en el rítmico ascenso y descenso del pecho de la morena. Las yemas de los dedos de Fernanda trazaron patrones relajantes en la espalda de Mayte mientras los problemas del día se desvanecían y bailaban en el delicado equilibrio entre el agotamiento y el deseo.

En esos momentos, las batallas judiciales y el escrutinio de los medios parecían algo muy lejano. En la sencillez de una comida casera, unos labios suaves y una comprensión tranquila, Fernanda y Mayte encontraron alivio y fuerza, listas para afrontar cualquier desafío que pudiera traer el día siguiente.

Con un suspiro compartido, Mayte y Fernanda se rindieron al peso de su cansancio y decidieron dar por terminada la noche.

Antes de apagar la lámpara de la mesilla de noche, Fernanda decidió enviarle un mensaje a Esteban. Tomó su teléfono y escribió un sentido mensaje:

Fernanda 21.43 horas

Esteban quería agradecerte enormemente por estar siempre ahí para nosotras, especialmente hoy por lo de Mayte. Tú presencia marca una gran diferencia y no tengo palabras para agradecerte por manejar todo con tanto profesionalismo y cuidado.

Gracias por encargarte de las compras. La comida casera fue un descanso muy necesario, y Mayte y yo lo apreciamos mucho. Tu apoyo significa mucho para ambas.

En medio del caos que a veces rodeaba su vida, Fernanda siempre se había sentido protegida y segura con Esteban. Había un vínculo entre ellos que ni la demanda ni las circunstancias cambiantes romperían. Sabía que, pasara lo que pasara, podía confiar en el hombre. Fernanda se maravillaba ante la intrincada danza entre fuerza y ​​vulnerabilidad que mostraba, especialmente cuando se trataba de Mayte. Aunque nunca lo habían hablado, estaba segura de que él podía ver lo que Fernanda amaba de esa mujer.

El debido proceso y los argumentos legales fueron áridos y laboriosos, y pronto se hizo evidente que este caso no iba a ser sencillo. Lejos de eso, era complicado y pesado. Las complejidades del derecho contractual estaban mucho más allá del conocimiento de un profano y los procedimientos no se parecían en nada a los dramas judiciales que se desarrollaban en las pantallas de televisión.

Día tras día no se sabía si se estaba perdiendo o ganando y todo el proceso era agotador. Se hizo evidente que el caso estaba dando vueltas y vueltas, todo el proceso era contradictorio. No terminabas el día sintiéndote bien por el progreso porque rara vez sentía que se estaba logrando algo.

Cuando las semanas se acercaban al mes, May no tuvo otra opción que regresar a San Luis. Había dejado toda una vida en suspenso para apoyar a Fernanda. Fernando se estaba quedando con Mimi. Ella había pedido permiso para salir de sus clases y se acercaba el período de exámenes. Si bien quería estar al lado de Fernanda se sentía obligada a ocuparse de sus propias responsabilidades, tenía una vida que incluía un hijo.

Tomar la decisión fue difícil, pero la abordaron con madurez. Tenía sentido, ninguna de las dos quería separarse, pero la situación se estaba alargando sin un final a la vista y la permanencia de Mayte era insostenible. La separación la mañana en que Mayte se fue en avión fue desgarradora; las diminutas astillas apenas perceptibles se habían fracturado aún más a medida que se iban. El costo del juicio, las diferencias en sus vidas y la inevitable distancia que iba a existir hasta que se llegara a algún tipo de resolución eran como fallas en la corteza terrestre. El umbral entre la estabilidad y un desplazamiento masivo de las placas tectónicas. Una fractura podría provocar que se deslizaran en direcciones opuestas. 

Mi Primer Amor (Mayfer)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora