Edward Walton
Un golpe en el cristal de mi ventana, seguido de la invasión de una brillante luz, que descubrí al abrir mis ojos, que provenía de la linterna de un oficial, me sobresalto sacándome de lo poco rejuvenecedor que fue mi sueño. Su insistencia en obtener respuesta es sofocante, ante mis nervios por lo que pueda pasar, pero fue la imagen de mi hermana, quién se despertó igual de extrañada que yo, lo que me hizo abrir la ventana para evitar inconvenientes mayores con lo que representa la autoridad de un oficial.
—¿Sabe que no puede estacionarse aquí? — Preguntó acusante, el oficial, mientras su compañero observa desde atrás.
—Disculpé oficial, fue un largo viaje, y el cansancio nos trajo hasta aquí —. Divagué, mientras ambos detallaron el contenido del auto, y en ello a Sofía.
—No parece que estuvieran viajando —. Señaló nuestra ropa elegante, un poco sucia y arrugada. Aumento la tensión en el ambiente, o al menos para mí.
—¿Cuánto pagaste por esta niña? —. Insinuó algo que me pareció repugnante, y que preferí ignorar.
Su pregunta me abrió una lista de posibilidades, u oportunidades que podría representar está situación. Tener la ley tan cerca me provoca la necesidad de acusar a mis padres, pero eso provocaría que Sofía terminé en manos de servicios sociales, por lo que tengo que conseguir calificar para su custodia, tampoco sería lo suficientemente inteligente para la magnitud del golpe de sorpresa que se merecen mis padres, así que, por el momento, no puedo hacer ningún trámite legal, hasta que tenga a mi hermana bajo algo seguro.
La ausencia de mi respuesta fue reemplazada por una mirada sería, que transmite al oficial tantas cosas como él quisiera interpretar, desde un sentido de pertenecía impulsado por algún fin sexual, hasta un natural instinto protector, que expresa desaprobación por determinada actitud, en cualquier caso, la verdad es que, me estoy cuidando de otorgarles información que pueda ser perjudicial para nosotros, permitiéndoles que preparen el escenario en el que debo actuar, que sean ellos quienes decidan la primera jugada.
—Queda arrestado por infracción a la ley de tránsito —, me entregó un papel que acababa de tomar de su libreta de notas— debe ir a la agencia a pagar la multa lo antes posible, así que le haremos el favor de llevarlo de una vez.
La reacción de Sofía fue la respuesta al anuncio del oficial, mostrándose colérica por la exageración que representa un arrestó para una simple infracción de tránsito, por mi parte; trate de organizar mis ideas y los posibles escenarios que la ansiedad crea en mi mente, sean buenos o malos, debo usar cada cosa a mi favor, ser inteligente, y todo eso que mi padre me hizo creer que no soy capaz. Al bajar del auto, me recibió el frío metal de las esposas apresando mis muñecas a mi espalda, como un criminal, contra toda protesta mi hermana también fue esposada, para luego ser obligados a subir a la patrulla. No pude evitar preguntar por mi auto, si quedaría a la deriva o si alguien se hará cargo de él, pero solo me quedó conformarme con saber que tránsito se ocupara de él.
El sol comienza a salir detrás de una montaña a lo lejos, iluminando de rayos de luz el cielo, indicando que un día estaba comenzando porque otro había terminado. El tránsito también comienza a despertar, siguiendo las indicaciones del brillante sol, pero sirviendo de obstáculo para todo aquel que intente llegar con afán a su destino. En conclusión, todos tienen una tarea hoy; el sol brillar, el tránsito causar estrés, y yo; yo debo ser la vergüenza del alba.
Si me lo preguntan; para mí el trayecto fue humillante, sentir que se te acusa de algo que es falso es humillante, una injusta exageración es humillante. Tengo toda mi vida siendo más santo que la virgen maría, y aun así nunca he recibido mérito por ello, al contrario, siempre termino acusado o señalado por algo que no me compete. Mi hermana, en su lugar, y como siempre, mantiene su mentón y orgullo en alto, segura de lo que es o impidiendo que esto la afecté. Por primera vez me permití detallar su actitud, considerando copiarla para aprender de ella y así lo hice; levanté mi mentón y mantuve una mirada gélida que, en efecto, no es propia de mí.
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Uno De Tres
Teen FictionSinopsis Me encuentro atrapada entre dos mundos, oprimida por una supremacía y perdiendo a causa del orgullo. Dentro de una ciudad, entre mundos diferentes formados por narcotráfico, moda, carrera de autos y una entidad policial, el habitual sistema...
