Winston Hill
Esta vez no le permití que regrese a su casa en taxi, insistí en llevarla, en honor por los buenos tiempos. El trayecto fue tranquilo, sin mayor incomodidad, más que la de evitar demasiada cercanía entré nuestros cuerpos en mi moto, hasta que de un estacionamiento salió un Mercedes 300 SL Roadster de los 60s, a toda velocidad, y detrás de el dos sujetos en un vano intento de alcanzarlo. Al parecer a los sujetos les pareció muy bonito su auto, quizás intentaron asaltarlo, por lo que mi impulso me hizo intentar ir tras estos dos, pero Susana me detuvo, recordando que la agencia no está en las condiciones adecuadas como para detener a alguien, mañana se implementan los cambios y los patrullajes, y a partir de entonces se verá la diferencia, así que los dejé tranquilos en contra de todo mi buen juicio.
Al dejarla en su casa, aún a tan alta hora; su esposo la recibió en la puerta tomándola de la cintura para darle un beso, que me pareció, fue provocado por mi presencia, ya que el hombre no dejó de mirarme en ningún momento de forma arrogante mientras emprendía mi caminó. Ver la forma en como la reclamó suya, me recordó a mi Lucy y la pasión que siempre nos caracterizó, como sin importar lo ocupado de nuestra agenda, siempre estuvo la prioridad de mantener el calor de la unión en nuestros cuerpos. En lugar de dirigirme a casa, pensar en esto me llevó a la clínica donde debería estar cumpliendo su guardia, quizás para buscar recordar su cercanía o para verificar que estuviera allí, está vez no tuve inconvenientes al intentar entrar así que me recibió una ocupada sala de esperas, así como una recepción con unas cuantas personas gestionando pagos de pólizas y estadías prolongadas. Se que cubre guardia como internista, así que pedí una consulta en esa área y en específico con ella, cuando fue mi turno en la fila.
— Disculpe, pero la Doctora Lucy no se encuentra de guardia hoy. Puedo programarle una cita, si así lo desea —. Su voz es tan monótona, que provoca miedo, pero no tanto como el que me provoca saber que mis sospechas son ciertas.
—Hable con ella en horas de la mañana, me dijo que estaría aquí —. Insistí.
—Disculpe, pero no sé encuentra —. Reafirmó. Pregunte cuando sería su próxima guardia, o cuando estuvo de servicio por última vez, pero la monótona persona no me permitió ningún detalle.
Es un hecho, mi Lucy escapó de la casa, escapó de mi.
Mis habilidades de policía para buscar personas desaparecidas, debería representar una ventaja, debería ser sencillo deducir su paradero, seguir un par de pistas y descartar otras, ser discreto e invisible para que no descubra mi seguimiento, aunque en el fondo ya lo sepa. Pero no es así, cuando se trata de un caso personal se olvida todo lo aprendido, se olvida toda técnica y estrategia, porque el dolor y la preocupación ocupan el lugar que lo objetivo debería tener, y se comienza actuar desde la subjetividad, entorpeciendo la resolución del caso. Aun así, intento pensar con la cabeza fría.
¿Algún lugar donde pudiera estar?
Lo primero que cualquiera pensaría es en la casa de su madre, porque sería su primer refugio ante toda situación difícil, ya lo había usado las primeras noches después de que murió nuestro hijo. No es conveniente que confirme si está allí a esta hora, eso alarmara a su madre y complicará las cosas, es preferible que lo averigüe durante el día. Por el momento no se me ocurre otra cosa, el agotamiento en mi cuerpo dificulta la claridad de mis pensamientos, y estoy seguro de que la angustia por su ausencia no me permitirá conciliar el sueño. Enfrentaré esto de la única manera que conozco, como un caso policial, aunque sin lograr erradicar el impulso de la angustia.
Marqué su celular, con la esperanza de escuchar su voz pero no hubo respuesta del otro lado de la línea. Yo dormía, pero mi corazón velaba, mi mente no descansaba y mi cuerpo seguía en guardia durante toda la noche, privando el sueño hasta el alba, cuando pocos minutos fueron suficientes para pagar por una noche en vela. Con el primer rayo de sol me levanté, rechazando la idea de derrotarme en cama, dispuesto a enfrentar otro día sin ella, otro día para buscarla.
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Uno De Tres
Fiksi RemajaSinopsis Me encuentro atrapada entre dos mundos, oprimida por una supremacía y perdiendo a causa del orgullo. Dentro de una ciudad, entre mundos diferentes formados por narcotráfico, moda, carrera de autos y una entidad policial, el habitual sistema...
