Un Momento Íntimo

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Los días habían pasado rápidamente, y con cada uno de ellos, Jimin y yo parecíamos pasar más y más tiempo juntos. Había algo natural en la forma en que nuestras vidas se entrelazaban nuevamente. Ya no había tensión ni incertidumbre; en cambio, había una comodidad que solo se encuentra cuando dos personas comparten un vínculo profundo.

No era raro que Jimin apareciera en mi departamento sin previo aviso, a veces con comida, otras veces solo para pasar el rato. Esta noche no fue diferente. Habíamos pasado el día juntos, y cuando la tarde comenzó a desvanecerse en la noche, terminamos en mi departamento, como tantas otras veces en los últimos días.

La luz suave de las lámparas llenaba la sala de estar mientras Jimin y yo nos acomodábamos en el sofá. Había una serie de películas que habíamos decidido ver, pero la conversación entre nosotros había acaparado la mayor parte del tiempo. Entre risas y comentarios sobre nuestras vidas y el trabajo, la noche había adquirido una atmósfera relajada y cercana.

Jimin se acomodó un poco más cerca de mí, y su sonrisa traviesa me indicó que tenía algo en mente.

—Sabes, Soo-Yun —comenzó, con un tono que solo podía describirse como juguetón—, he estado pensando... últimamente parece que no puedo sacarte de mi cabeza.

Lo miré, sorprendida por el giro inesperado de la conversación, pero no pude evitar sonreír ante su tono coqueto.

—¿Ah, sí? —respondí, jugando con el borde de la manta que tenía sobre mis piernas—. ¿Y qué es lo que has estado pensando?

Jimin se inclinó un poco más cerca, sus ojos brillando con una chispa de diversión.

—Bueno, estaba pensando en cómo... sería un desperdicio no aprovechar al máximo este tiempo que pasamos juntos. Después de todo, no siempre tenemos la oportunidad de estar solos —dijo, su voz bajando un poco, lo suficiente como para hacerme sentir un ligero escalofrío.

No pude evitar reír suavemente, sabiendo exactamente hacia dónde estaba llevando la conversación.

—¿Y cómo sugieres que aprovechemos este tiempo, Jimin? —pregunté, levantando una ceja en un intento de mantener la compostura.

Jimin me miró con esa sonrisa que siempre lograba hacer que mi corazón latiera un poco más rápido.

—Bueno, podría mostrarte algunas maneras —dijo, su voz suave pero cargada de insinuación—. Pero claro, solo si estás interesada.

La habitación pareció volverse más pequeña, la distancia entre nosotros casi inexistente. Había una mezcla de humor y algo más profundo en el aire, y me di cuenta de que mi respiración se había vuelto un poco más superficial. Jimin sabía exactamente lo que estaba haciendo, y no pude evitar sentirme atrapada en su encanto.

—Hmm, no estoy segura... —dije, fingiendo estar pensativa mientras mi corazón latía con fuerza—. Pero tal vez, solo tal vez, estoy un poco interesada.

Jimin rió suavemente, y la tensión en el aire se volvió tangible. Su mano se movió hacia mi rostro, acariciando suavemente mi mejilla con sus dedos. Era un gesto simple, pero el toque de su piel contra la mía era suficiente para hacer que todo lo demás se desvaneciera.

—Sabes, siempre me ha encantado esta expresión tuya, cuando estás pensando en algo —dijo en voz baja, sus ojos fijos en los míos—. Pero ahora mismo, me pregunto si estás pensando en lo mismo que yo.

El tono de su voz, junto con la cercanía de su cuerpo, hizo que mi mente girara. Era fácil dejarse llevar por el momento, por la cercanía y la atracción que sentía hacia él. Había algo tan natural, tan tentador, en cómo nos habíamos acercado en los últimos días, y en cómo esa conexión parecía haber florecido nuevamente.

Waiting For YouHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora