Amenazas de Sasaengs

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La tensión en el ambiente estaba cada vez más palpable. A pesar del apoyo de Jimin y de algunos miembros de la agencia, la presión externa comenzaba a desgastarme. No era solo la situación dentro de HYBE; ahora también tenía que lidiar con algo mucho más aterrador: las amenazas de los sasaengs.

Durante los últimos días, mi teléfono había estado inundado de mensajes de números desconocidos, llenos de odio, insultos y advertencias. Al principio, intenté ignorarlos, pensando que solo eran comentarios de personas enojadas, pero las cosas comenzaron a empeorar. Los mensajes se volvieron más específicos y aterradores, mencionando detalles personales sobre mi vida y mis rutinas diarias. Empecé a preocuparme de verdad.

Jimin había insistido en quedarse conmigo más a menudo, preocupado por mi seguridad. Aunque no quería que él también se viera afectado, sabía que no podía manejar esto sola. Esa noche, estábamos en mi departamento, tratando de relajarnos después de otro día agotador en la agencia. Habíamos pedido comida y estábamos viendo una película en el sofá, pero era evidente que ambos estábamos tensos. Los eventos de los últimos días habían dejado una nube oscura sobre nosotros.

—¿Estás bien? —preguntó Jimin suavemente, rompiendo el silencio mientras me miraba con preocupación.

—Estoy tratando de estarlo —respondí, dando un sorbo de mi té—. Pero es difícil, ya sabes... cuando sientes que estás bajo ataque constantemente.

Jimin asintió, apretando su mandíbula. Podía ver la frustración en su rostro. Odió la forma en que las cosas se habían desarrollado, cómo algo tan hermoso como nuestro amor había atraído tanta negatividad.

—Ojalá pudiera hacer más para protegerte de esto —dijo, su voz llena de sinceridad—. Pero quiero que sepas que no estás sola. Estoy aquí contigo.

Sonreí levemente, apreciando su apoyo. Sabía que estaba haciendo todo lo posible para estar a mi lado.

De repente, sonó el timbre de la puerta, interrumpiendo nuestro momento de calma. Ambos nos miramos, sorprendidos. No estábamos esperando a nadie. Jimin frunció el ceño y se levantó.

—Déjame ver quién es —dijo, caminando hacia la puerta.

Lo seguí con cautela, sintiendo una sensación de inquietud. Cuando abrió la puerta, no había nadie allí, solo una caja pequeña en el suelo. Jimin miró a su alrededor, buscando a alguien en el pasillo, pero no vio a nadie.

—¿Es... un paquete? —pregunté, acercándome.

Jimin recogió la caja con cuidado, examinándola. No había ninguna etiqueta de envío ni dirección; solo estaba allí, misteriosa y fuera de lugar.

—No me gusta esto —murmuró, cerrando la puerta detrás de él.

Colocó la caja en la mesa del comedor, y ambos la miramos como si fuera una bomba de tiempo. Una sensación de escalofrío recorrió mi columna vertebral. Algo en mi interior me decía que no era nada bueno.

—¿Qué crees que es? —pregunté, sintiendo cómo mi corazón comenzaba a acelerarse.

Jimin se quedó en silencio por un momento, luego tomó una respiración profunda.

—Solo hay una forma de saberlo —dijo, aunque su voz no sonaba convencida.

Abrió la caja lentamente, y mi corazón dio un vuelco cuando vi lo que había dentro: un cuchillo de cocina, grande y afilado, con una nota que lo acompañaba. Sentí cómo la sangre abandonaba mi rostro, y un nudo de miedo se formó en mi garganta.

Jimin sacó la nota con cuidado y la leyó en voz baja.

—"Aléjate de Jimin o esto será solo el comienzo" —recitó, su voz llena de ira contenida.

Waiting For YouHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora