Los primeros rayos del sol se colaban a través de las cortinas de la sala, creando un suave resplandor dorado que llenaba el espacio. El departamento estaba tranquilo, solo el suave sonido de la respiración acompasada de Jimin rompía el silencio. Abrí los ojos lentamente, sintiendo el peso reconfortante de su brazo alrededor de mi cintura, y el calor de su cuerpo contra el mío.
Por un momento, no me moví, dejando que la realidad de la noche anterior se asentara en mi mente. Había algo tan natural en despertarme a su lado, como si cada fibra de mi ser reconociera este momento como familiar y reconfortante. Mi cabeza estaba despejada ahora, libre del efecto del soju, pero el calor y el cosquilleo de nuestras caricias seguían latentes en mi piel.
Me giré lentamente, mirando su rostro sereno y relajado. Sus pestañas descansaban contra sus mejillas, y había una ligera curva en sus labios que me hizo sonreír. Era tan raro ver a Jimin tan tranquilo, sin preocuparse por nada más que este pequeño instante.
Sin poder resistirme, levanté mi mano y rocé suavemente su cabello con los dedos, peinando algunas hebras que se habían desordenado mientras dormía. Sentí su respiración cambiar un poco, y pronto, sus ojos se abrieron lentamente, encontrando los míos con una mezcla de somnolencia y calidez.
—Buenos días —murmuró, su voz ronca por el sueño, pero cargada de suavidad.
—Buenos días, Jimin —respondí con una sonrisa, sintiendo mi corazón latir un poco más rápido ante su expresión relajada.
Jimin estiró su cuerpo, sus músculos relajándose mientras una sonrisa juguetona se extendía por su rostro.
—Vaya, esta es una buena manera de despertarse —dijo, con un tono claramente travieso—. Creo que deberíamos hacer esto más a menudo.
Reí suavemente, dándole un pequeño empujón en el hombro.
—¿Eso piensas? —pregunté, levantando una ceja—. No recuerdo haberte dado permiso para quedarte tan cómodamente.
Jimin se echó a reír, y su risa resonó suavemente en la habitación, haciendo que el ambiente se sintiera aún más acogedor.
—Bueno, parece que anoche no hubo necesidad de pedir permiso —respondió, inclinándose un poco más cerca—. Además, creo que ambos sabemos que no te importó.
Sentí el calor subir a mis mejillas, pero no pude evitar sonreír. Había algo tan fácil y cómodo en hablar así con Jimin, como si el tiempo no hubiera pasado y las cosas hubieran vuelto a ser lo que solían ser, pero de una manera más madura.
—No me quejo —admití, mirándolo a los ojos—. Aunque estoy bastante segura de que estabas más borracho que yo.
Jimin fingió indignación, llevándose una mano al pecho.
—¿Yo? ¿Borracho? —dijo, riendo—. Yo diría que el soju solo me ayudó a ser más... valiente.
Lo miré, riendo.
—Sí, claro. Muy valiente cuando estás sonrojado hasta las orejas ahora mismo.
Jimin se echó a reír aún más, su risa tan contagiosa que no pude evitar unirme. Se giró hacia mí, apoyándose en su codo mientras me miraba con una sonrisa que se sentía genuina y cálida.
—Pero, hablando en serio... anoche fue... —hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas—. Fue especial. Me hizo darme cuenta de lo mucho que te extrañaba, Soo-Yun. No solo físicamente, sino también en todo lo demás.
Mis ojos se suavizaron ante sus palabras. Había sinceridad en su tono que resonaba profundamente en mí.
—Lo sé, Jimin —respondí suavemente—. Yo también lo sentí. Fue como... reconectar en todos los sentidos.
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Waiting For You
Fanfiction"Cuando el amor se enfrenta a la fama y los rumores, solo los valientes se atreven a desafiar el olvido para encontrar un nuevo comienzo."
