Narrado por Aurora
Íbamos en el auto, rumbo a la escuela de Thomas.
Durante todo el viaje no pude dejar de pensar en lo que pasó la noche anterior.
En cómo Abigail me llevó al cielo solo con sus manos, sus susurros, su voz grave diciendo mi nombre.
Me tuvo a su merced... hizo de mí lo que quiso.
¿Y ahora dice que no se acuerda?
Imposible.
Aunque quizá... sea mejor para las dos actuar como si nada hubiese ocurrido.
Estaba tan perdida en mis pensamientos que casi no escuché cuando Thomas, sentado adelante, rompió el silencio:
—Hey, ahora me vas a explicar qué es eso de que estás saliendo con ese estúpido —dijo, girándose hacia Abigail con el ceño fruncido.
Abigail soltó un suspiro cansado:
—Primero, cuidado con lo que decís.
Y segundo, solo te voy a mostrar algo. Pero no quiero oír ni una sola palabra. ¿Quedó claro? Y mucho menos andar contándolo por ahí.
Dicho eso, sacó su teléfono del bolsillo, lo desbloqueó rápido y abrió un chat.
Sin dudarlo, se lo tendió a Thomas.
Yo, sentada atrás, observaba todo en silencio, sintiéndome invisible.
Thomas miró el teléfono.
Su expresión pasó de curiosidad a puro asombro.
—¿¡Desde cuándo están así!? —exclamó.
Abigail sonrió de lado, tranquila:
—Desde que tenía 19 años.
¿Salen desde hace tres años...?
Sentí una punzada incómoda en el pecho. No sabía si era celos, enojo o algo más.
—Y fin del tema —agregó Abigail, mirándolo fijo—. Te dije que no quiero una sola palabra más, peque.
Thomas frunció el ceño.
—¡No me digas peque! ¡Tengo 17, casi 18!
Ella se rio entre dientes:
—Como digas, peque.
Yo apenas podía procesar todo lo que acababa de escuchar.
De repente, me animé a preguntar, bajito:
—Disculpá, pero... ¿por qué te dicen "milagro de una semana"?
Bueno... si no querés responder está bien...
Abigail giró la cabeza apenas, sorprendida por mi pregunta.
Vi cómo su mandíbula se tensaba.
—No es nada importante —murmuró, desviando la mirada hacia la carretera.
Se colocó los auriculares, aislándose de todo.
Fue Thomas quien, sin filtro, empezó a contar:
—Te explico. Mi hermana es como... un huracán. Nunca estuvo con alguien más de una semana. Pero en esa semana dejaba a todos perdidamente locos.
Hombres, mujeres, da igual.
Los tipos se separaban de sus novias pensando que podían tener algo con ella.
Las mujeres... bueno, hubo dos que hasta le pusieron "Sofía" a sus hijas en honor a ella.
¡Y eso que solo había salido con tres personas en el pueblo!
Lo miré, con los ojos abiertos como platos.
—¿En serio? —pregunté, incrédula.
—Sí.
Quienes no quedaban obsesionados... simplemente la odiaban —rió Thomas.
Yo no dije nada más.
Simplemente bajé la vista, luchando contra un revoltijo de emociones.
Finalmente, llegamos a la escuela.
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Se cómo eres
Romanceesta historia trata de un profesora buena y amable con todos conocida como una de las profesoras más queridas de la universidad y de una chica nueva en esa universidad es una modelo famosa y reconocida por su belleza y carisma pero tambien por su fo...
