cap 17

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Un tiempo después...

Narrado por Abigail

Estábamos Linda y yo en el cuarto del hotel. Era nuestro refugio temporal antes de comenzar ese viaje que prometía ser inolvidable: un recorrido por el mundo, solo ella y yo. Decidimos compartir hospedaje porque nos llevamos increíblemente bien. Linda tiene esa energía que ilumina cualquier espacio, y yo necesitaba eso. Me hacía reír, me hacía sentir ligera… Me hacía olvidar.

—¿Y ya sabes quién es la novia de tu hermano? —pregunté mientras me acomodaba en la cama, jugando con el borde de la manta.

—No, solo la conozco por foto.

—¿Y qué tal?

—No lo sé… normal.

—¡Uff! Qué alivio. No es un alienígena —dije con ironía, riendo.

—¿Quieres ver?

—Obvio. La curiosidad me gana.

Linda tomó su teléfono, lo desbloqueó y me mostró la foto. Fue como si el tiempo se congelara.

Mi piel se erizó. Un escalofrío me recorrió la espalda. El aire se volvió más espeso. Mi garganta se cerró.

Era ella. Aurora.

—No voy a ir —murmuré con voz apagada.

—¿Qué? ¿Por qué?

—No puedo… Tengo algo que hacer.

—No mientas, Abigail. Hace un segundo querías ir. ¿Qué pasó? ¿La conoces?

—No puedo ir —insistí, con un nudo en el pecho.

—Abi, ¿estás bien? Estás pálida...

—Lo siento, pero no voy.

—¿Quién es ella?

—Aurora… Ella es Aurora.

—¿Qué? ¿Es la Aurora? ¿La de la que me hablaste? ¿La por la que casi dejas todo? ¿La por la que… nunca te hubiese conocido?

Asentí. Apenas.

—Abi… Tranquila. No tienes que ir si no quieres. Pero, sinceramente, yo creo que deberías. Demostrarle que estás bien sin ella. Y demostrártelo a ti también. Que ya no sientes nada. Como me dijiste.

—¡No! —grité, más hacia mí misma que hacia ella—. No sé si pueda…

—O puedes hacer que ella te odie aún más. ¿No era ese tu plan alguna vez? Tal vez ese odio te ayude a borrar lo poco que queda. Y si aún hay algo dentro de ti… verla con alguien más podría ser el empujón final para soltar.

—No siento nada por ella… solo que… después de todos estos meses… no sé cómo voy a reaccionar al verla.

—Abi, entre tú y ella solo fue sexo… Y tú y yo también hemos compartido noches… y seguimos siendo amigas, ¿o no?

Me sonrojé. Claro que no era igual. Lo de Linda había sido diferente. Tal vez empezó por despecho, por deseo de sentirme viva de nuevo, pero… ella había sido mucho más que una piel tibia en la noche.

Linda me ayudó a volver a confiar en mí. A recordar que merezco ser amada… pero por alguien que no sea Aurora.

—Tienes razón… pero, ¿y si termino hecha pedazos otra vez? Tú sabes mejor que nadie cuánto me costó levantarme…

—Si te caes, te levanto. Yo voy a estar ahí. Siempre.

Me abrazó. Y ese abrazo dolió y sanó a la vez.

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