Narrado por Aurora
Volvimos a la mesa. No sé qué decir. Solo puedo pensar en que es la primera vez que Abigail me dice que me ama… sobria. Sin estar bajo ningún efecto. Lo dijo con la voz rota, pero firme. Y yo... no supe qué decir.
Hizo justo eso que tanto tiempo esperé, y cuando por fin sucedió, me paralicé.
Es que esta situación me desborda. Amo a Abigail, pero quiero mucho a Fernando. Con él tengo algo seguro, estable, previsible.
¿Dejaría todo eso por algo que no sé si funcionará? ¿Por algo tan incierto?
La cena termina, y volvemos a casa de los padres de Fer.
No es tan tarde cuando llegamos, pero al ver el auto de Abigail afuera, los nervios y las dudas regresan de golpe.
Ella está sentada en el escalón de la escalerita, a unos pasos de la puerta.
—Abi… ¿qué haces aquí? —pregunto, con el corazón en la garganta.
—Vine porque fue una falta de respeto irme sin despedirme. Quiero disculparme con ustedes.
—No digas tonterías, nuerita —responde la mamá de Fer con una sonrisa—. Te sentías mal, es entendible.
—Sí, pero no es excusa.
—Está bien, pero lo vas a compensar quedándote a dormir.
¿Qué? No, no. Esto ya es demasiado para mí.
Abigail sonríe apenas.
—Está bien… pero solo por hoy.
¿Por qué a mí?
Entramos, y Linda la rodea de la cintura al caminar. ¿Era necesario? ¿Eso no es demasiado?
—Vamos —dice Linda, mirándome con complicidad—, te muestro dónde vamos a dormir.
—¿Van a dormir juntas? —me sale sin pensar. Todos me miran. Mierda. Creí que solo lo pensé.
—Amm… sí. ¿Algún problema? —responde Linda.
—No, no… solo me pareció raro. Pensé que eran amigas.
Abigail alza una ceja. Esa pequeña sonrisa en sus labios me molesta… y me desarma al mismo tiempo.
—Y lo somos. Pero nos acostumbramos a dormir juntas en los viajes, por convivencia.
¿Duermen juntas cuando viajan? Ya no me creo nada de esa supuesta amistad.
—Ah… ya.
—Bueno, vamos.
Suben, y yo las sigo con la mirada.
—No sé por qué insisten en disfrazar su relación de amistad —murmuro la mamá de fer—. Es evidente que son novias. Hasta me llama “suegra”.
Todos ríen. Menos yo. Mi cara es de perro enojado.
Ya en nuestra habitación, al lado de la de ellas, se escucha todo. Sus risas…
—Linda, mañana tenemos que promocionar los elementos de cocina. ¿Lo hacemos aquí o en la cabaña?
—¿Dónde llegan las cosas?
—Les tengo que avisar.
—Deciles que las traigan acá.
—Okay. Voy a tomar agua.
—Okay.
Cuando escucho eso, me levanto. Fer duerme profundamente. Salgo… sé que Abi está en la cocina.
—¿No podés dormir? —digo en voz baja.
Ella se sobresalta, pero enseguida se relaja al verme.
—La verdad, no. ¿Y vos?
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Se cómo eres
Romanceesta historia trata de un profesora buena y amable con todos conocida como una de las profesoras más queridas de la universidad y de una chica nueva en esa universidad es una modelo famosa y reconocida por su belleza y carisma pero tambien por su fo...
