Alien: Romulus

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Año de estreno: 2024

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Año de estreno: 2024

Duración: 1 hora y 69 minutos

Reseña escrita por Lobodepeluche

Al pensar en lo que le ha pasado a la saga Alien no puedo evitar imaginarme un señor: tiene setenta años y trabajó en el mundo del espectáculo cuando era más joven logrando relevantes éxitos, pero el proceso natural de envejecimiento provocó que fuera bajando el nivel poco a poco. Así que decide retirarse conservando la dignidad. Pasa el tiempo, extraña la sensación de que la gente lo quiera por su arte, e intenta volver a estar en boca de todos con un espectáculo nuevo; el cual se gana también su público pero no genera ni un tercio del impacto que el original porque él tampoco es el que era. Frustrado, claudica y cambia de enfoque para tratar de darle al público lo que sabe que le gusta, pero que ha visto ya un millón de veces en el pasado. A este punto, la única razón para ver el espectáculo nuevo son los méritos del viejo.

Es como las bandas de rock clásicas: jamás podrán dar un concierto ahora como los que ofrecían hace treinta o cuarenta años, pero la gente las sigue yendo a ver porque lo que les gusta es la idea de la banda. Incluso se generan contradicciones como con Indiana Jones, que todo el mundo coincide en que Ford está mayor para el personaje pero pocos aceptarían a otra persona en el papel. Somos, huelga decirlo, muy propensos a mitificar cosas, aunque luego ese Pepito Grillo de nuestro cerebro insista en que en realidad no era muy buena idea.

 Somos, huelga decirlo, muy propensos a mitificar cosas, aunque luego ese Pepito Grillo de nuestro cerebro insista en que en realidad no era muy buena idea

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¿Qué tiene esto que ver con la apuesta de Fede Álvarez? Pues, volviendo al símil de antes, el señor mayor representa a la fórmula de la saga. Y es que Romulus no es más que un pastiche cuidadosamente clonado de las entregas de Ripley, con detalles de Prometheus y Covenant para sazonarlo. ¿Ahora, está esto mal? Eh... ni si ni no, sino todo lo contrario. Si compartes memes de que Indiana Jones debería estar en un museo, y en general valoras la novedad, yo te recomendaría no intentarlo con esta. Si te vale con otra de Alien porque te gusta la franquicia, o por el contrario tu conocimiento de la misma es lo bastante residual como para ni percatarte del reciclaje, probablemente te lo pases bastante bien aquí.

La película sigue la historia de Rain, una joven minera que, junto a su grupo de amigos, vive en un planeta controlado por la corporación Weyland-Yutani, la cual básicamente los obliga a trabajar en las minas. La situación es precaria y agotadora, lo que los lleva a buscar una forma de escapar de su vida opresiva que culminará con una especie de asalto a una estación espacial abandonada. Rain tiene un vínculo especial con Andy, un androide reprogramado que ha sido diseñado para protegerla, actuar como su hermano... y agobiarla con chistes malos. Y ya está.

No hay que ser un genio para imaginarse lo que se encontrarán al llegar a su destino; secuencias de acción, de tensión, persecuciones con los bichos, continuos callbacks a la historia de la saga y asesinatos con un gore a la altura de cualquier slasher. Todo realizado con la soltura suficiente, pero sin volverse particularmente memorable; no evité por ejemplo mencionar a los amigos de Rain por su nombre aposta, literalmente apenas los recuerdo porque solo parecen estar ahí como carne de cañón.

 Todo realizado con la soltura suficiente, pero sin volverse particularmente memorable; no evité por ejemplo mencionar a los amigos de Rain por su nombre aposta, literalmente apenas los recuerdo porque solo parecen estar ahí como carne de cañón

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Existen, sin embargo, dos detalles que sí creo que brillan con luz propia. La primera es su puesta en escena casi retrofuturista, que no solo nos regresa a la estética presentada en los albores de la saga excepcionalmente bien, sino que llega a sugerir un interesante contraste entre clases sociales que encaja perfecto con el subtexto de la gente de a pie tratando de abrirse camino en un mundo controlado por una enorme corporación que los maltrata.

Veremos computadores de aspecto antiguo y tecnología que parece analógica; un futuro que bien podría haberse imaginado en 1979 y que da gusto mirar si te gustaba la estética sucia del original que luego se ha replicado en tantas otras obras.

El segundo es el personaje de Andy, uno de los pocos recursos de guion que podría llegar a considerarse nuevo de verdad, y con el que David Jonsson se marca un papelón con el que no solo borda la sensación de valle inquietante, sino que le obliga a... digamos que a demostrar más rango del que parecía en un principio.

También hay detallitos que sí son técnicamente nuevos aquí y allí; que sale un nuevo híbrido de Alien sería un spoiler de no ser porque la propia promoción habló de él hasta el hartazgo y porque a estas alturas uno ya se lo espera. Y la introducción del líquido negro de las precuelas se logra de manera bastante natural.

Sin embargo, nada de esto cambia las sensaciones con las que uno sale del cine, pensando que lo que ha visto es una suerte de remix de momentos icónicos de las otras entregas. Que siguen estando bien, porque te los presenta un director competente, pero que no son tan buenos como cuando los viste por primera vez. Al final es como un concierto conmemorativo de una banda que te gusta y cuyos miembros ya están mayores. ¿La recomendaría? En general sí, pero depende de cuánto te guste la saga, como dije más atrás. 

Y también depende de si irías a un concierto de ACDC en 2024.

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