Flashback
Aquel día, apenas había cumplido siete años, y la lluvia caía en forma de gotitas finas, pero constantes, empapando la tierra con un olor fresco. Estábamos en el parque del vecindario, donde siempre jugábamos Tsuki, Yama y yo.
Tsuki, como siempre, estaba intentando parecer más grande de lo que era. Se sentaba en el columpio con los brazos cruzados, mirando al cielo con su ceño fruncido como si estuviera pensando en algo muy importante. Yamaguchi, en cambio, no podía quedarse quieto. Saltaba en los charcos como si cada salto fuera una victoria personal contra el agua.
Yo estaba ocupada recogiendo piedritas para hacer una torre en la orilla del parque. Había una especialmente lisa y brillante que me gustó mucho, pero antes de que pudiera agarrarla, sentí un chapoteo detrás de mí.
— ¡_____, mira esto! — gritó Yama con entusiasmo, enseñándome una hoja enorme que había encontrado flotando en un charco. — ¡Es como un barco!
— ¿Crees que podamos hacerlo flotar? — pregunté, emocionada por la idea.
— Claro que sí, ¡te apuesto que puedo hacerlo llegar hasta el otro lado del charco!
Mientras Yama y yo intentábamos que la hoja flotara, Tsuki se acercó despacio. Su sombra se proyectó sobre nosotros, y cuando levanté la vista, vi que su expresión seguía igual de seria.
— Eso no va a funcionar — dijo con un tono que intentaba ser mayor. — La hoja se va a hundir.
— ¿Y tú cómo sabes? — le respondí, haciendo un puchero.
— Porque siempre pasa.
— Siempre tienes que arruinar todo, Tsuki — gruñí, cruzándome de brazos.
Él solo se encogió de hombros y miró hacia otro lado, como si no le importara. Pero entonces vi algo que me llamó la atención: su camiseta estaba empapada, y la punta de su nariz estaba roja por el frío.
— ¿Tienes frío? — pregunté, olvidando nuestro pequeño enfrentamiento.
— No.
— Sí lo tienes — insistí, acercándome a él. Sin pensarlo mucho, extendí mis brazos y lo abracé, intentando calentarlo un poco. Sentí que se tensaba al principio, pero no se apartó.
— Aizawa, estás mojando más mi camiseta — murmuró, pero no sonaba enojado.
— No importa, así te caliento.
Me quedé abrazándolo un rato hasta que él finalmente se relajó y apoyó su barbilla en mi hombro.
— Están siendo raros otra vez — dijo Yama, observándonos con una ceja levantada.
— ¡No estamos siendo raros! — le respondí, separándome de Tsuki. — Solo estaba ayudándolo.
— Lo que sea — contestó Yama con una risita, volviendo a su hoja flotante.
Después de ese momento, la lluvia empezó a caer un poco más fuerte, y los charcos crecieron.
— ¿Por qué no vamos a la colina? — propuso Yamaguchi, señalando un pequeño montículo de tierra cubierto de pasto que estaba al final del parque. — Desde ahí podemos ver todo el vecindario.
Me pareció una gran idea, así que tomé de la mano a Tsuki, quien intentó apartarla pero no lo dejé, y corrí hacia la colina. Él protestaba, pero sé que en el fondo le gustaba que lo incluyera.
Cuando llegamos a la cima, la vista era increíble. Las casas se veían diminutas, y la lluvia parecía pintar el mundo con un filtro gris y verde. Me senté en la hierba mojada, sin importarme ensuciar mi ropa, mientras Yama y Tsuki se quedaban de pie.
— Parece que estamos en la cima del mundo, ¿no creen? — dije con una sonrisa amplia.
Yamaguchi asintió, emocionado, pero Tsukishima solo se encogió de hombros otra vez.
— Es solo una colina.
— ¡Eres tan aburrido a veces, Tsuki! — me quejé, poniéndome de pie frente a él. — ¿No puedes imaginar cosas bonitas?
— No necesito imaginar nada.
— ¡Entonces yo lo haré por ti! — declaré, cruzando los brazos.
Me acerqué de nuevo y lo agarré por la mano. Él intentó soltarla, pero esta vez la apreté más fuerte.
— A partir de ahora, haré que todo sea divertido para ti, ¿okay?
Él me miró con esos ojos dorados suyos que siempre parecían juzgar todo, pero esta vez no dijo nada.
— Eso suena como una promesa — intervino Yama, con su sonrisa traviesa. — ¡_____ va a cuidar de Tsuki para siempre!
— ¡Claro que sí! — respondí, sonriendo.
— ¿Qué pasa si no quieres hacerlo después? — preguntó Tsukishima, con su tono desafiante habitual.
— Pues entonces... tú cuidarás de mí — le dije, con toda la confianza del mundo.
Él parpadeó, claramente sorprendido, y luego miró hacia otro lado.
— Eso suena justo, supongo.
Y así, bajo la lluvia, hicimos nuestra pequeña promesa, aunque yo no entendía del todo lo que significaba en ese momento. Lo único que sabía era que quería que Tsuki fuera feliz, incluso si eso significaba hacerlo sonreír a la fuerza.
Cuando la lluvia finalmente empezó a amainar, Tsuki dijo que teníamos que volver a casa antes de que nuestros padres se preocuparan. Bajamos la colina juntos, esta vez con él agarrando mi mano sin que yo se lo pidiera.
En el camino, Yama empezó a contar chistes tontos que nos hicieron reír tanto que me dolía el estómago. Incluso Tsuki sonrió un poco, y eso hizo que mi día fuera aún más especial.
Antes de separarnos para ir cada uno a su casa, me acerqué a Tsukishima y, sin pensarlo mucho, le di un beso rápido en la mejilla.
— ¿Qué haces? — preguntó, llevándose la mano al lugar donde lo besé, claramente avergonzado.
— Solo para que recuerdes nuestra promesa — le dije, guiñándole un ojo.
Yama soltó una carcajada, y Tsuki solo suspiró, murmurando algo sobre lo "ridículos" que éramos. Pero cuando me despedí y corrí hacia mi casa, pude verlo de reojo tocándose la mejilla y sonriendo un poquito.
₊˚ʚ 🏐 ₊˚✧゚ ⋆。‧˚ʚ♡ɞ˚‧。⋆. ₊˚ʚ 🏐 ₊˚✧゚.
Estoy muy feliz, llegamos a + de 900 vistas en un mes y poquito más. Muchísimas gracias por todo su apoyo de verdad. Prometo no ser cruel con la historia. 🥺🤍
PD: hoy subiré 3 capítulos por lo feliz que estoy jajaja, falta uno.~
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H e r . | Tsukishima Kei
Teen FictionAizawa _____ siempre ha sentido algo especial por Tsukishima, el chico distante y reservado que parece inalcanzable. A pesar de esos pequeños momentos que han compartido a lo largo de los años, sus sentimientos siempre se han mantenido ocultos, atra...
