El frío invierno se sentía más presente que nunca. Cada bocanada de aire que salía de mis labios se convertía en una nube de vapor que desaparecía rápidamente en el viento helado. Era la víspera de Año Nuevo, y el ambiente estaba cargado de una emoción extraña, como si todos alrededor supieran que algo grande estaba por comenzar. Sin embargo, yo apenas podía concentrarme en lo que ocurría a mi alrededor. Mi mente estaba completamente ocupada por una sola persona.
Tsukishima Kei.
Había pasado una semana desde nuestra pequeña fiesta de Navidad, y aunque pareciera que las cosas entre nosotros habían cambiado, en muchos sentidos todo seguía igual. Él seguía siendo el mismo de siempre, con su actitud sarcástica y su distancia emocional, pero había momentos, breves y fugaces, donde su máscara caía y me permitía ver algo más profundo, algo más cálido. Esos momentos se quedaban grabados en mi mente como destellos de luz en una noche oscura. Y esta noche, por alguna razón, tenía el presentimiento de que sería especial.
Habíamos planeado celebrar el Año Nuevo con los demás, pero Kei me sorprendió esa mañana al decir que quería pasar la noche conmigo, solo nosotros dos. Su invitación fue tan inesperada que apenas pude responderle. Simplemente asentí como una idiota mientras sentía cómo mis mejillas se encendían de rojo. Mei y Yamaguchi se ofrecieron a cubrirnos ante nuestras familias, y aunque sabía que ellos también estaban tramando algo, no me importaba. Todo lo que importaba era que estaría con él.
La noche comenzó con un paseo por el centro del pueblo. Las luces navideñas seguían adornando las calles, parpadeando en colores cálidos y creando un contraste hermoso con la nieve que cubría todo a nuestro alrededor. Él, por supuesto, caminaba a mi lado, con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo y su bufanda cubriendo gran parte de su rostro.
Yo llevaba guantes gruesos, pero aún así mis dedos estaban congelados. Mientras intentaba calentarlos soplando aire caliente en mis manos, sentí algo que me dejó sin palabras: tomó mi mano. Su toque era cálido, y aunque no dijo nada, podía sentir cómo su agarre firme pero gentil transmitía un mensaje que no necesitaba palabras. Me quedé mirándolo con asombro, pero él desvió la mirada, claramente avergonzado.
—Si vas a quedarte así de torpe, nos vamos a congelar aquí. —murmuró, su voz amortiguada por la bufanda, pero sus ojos, más suaves de lo habitual, me dijeron todo lo que necesitaba saber. No discutí. Simplemente entrelacé mis dedos con los suyos y seguimos caminando.
Llegamos a un pequeño mirador que daba hacia el bosque. Era un lugar tranquilo, alejado del bullicio de las calles principales, y parecía que lo había elegido con cuidado. Había una banca cubierta de nieve que él limpió rápidamente con un pañuelo antes de que nos sentáramos. Desde allí, podíamos ver cómo las luces de las casas parpadeaban en la distancia, mientras las estrellas brillaban sobre nosotros en un cielo despejado.
—No entiendo por qué insistías tanto en ver estas cosas, en fin, ya te traje aquí. —dijo mientras se recargaba en la banca, mirando hacia el cielo. —Aunque son solo luces. Nada especial.
—No es solo eso —respondí, sonriendo. —Es el ambiente, el significado. Es el cierre de un año y el comienzo de otro. Es... como una promesa de que algo mejor vendrá.
Él giró la cabeza para mirarme, y por un instante, su expresión dejó de ser indiferente. Parecía que mis palabras lo habían tocado, aunque no lo admitiera.
—Tú siempre viendo el lado positivo de todo. Es irritante... pero supongo que también es algo que admiro de ti. —Su voz era baja, casi inaudible, pero la sinceridad en sus palabras hizo que mi corazón latiera con fuerza.
Un poco más tarde, sacó de su mochila una manta gruesa y dos termos con chocolate caliente. Me sorprendió que hubiera pensado en tantos detalles, pero no lo mencioné. Sabía que si lo hacía, probablemente lo haría arrepentirse de su gesto. En lugar de eso, simplemente me acurruqué junto a él bajo la manta, disfrutando del calor y del momento.
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H e r . | Tsukishima Kei
TienerfictieAizawa _____ siempre ha sentido algo especial por Tsukishima, el chico distante y reservado que parece inalcanzable. A pesar de esos pequeños momentos que han compartido a lo largo de los años, sus sentimientos siempre se han mantenido ocultos, atra...
