Aizawa _____ siempre ha sentido algo especial por Tsukishima, el chico distante y reservado que parece inalcanzable. A pesar de esos pequeños momentos que han compartido a lo largo de los años, sus sentimientos siempre se han mantenido ocultos, atra...
El eco del balón de voleibol rebotando en la cancha resonaba en mis oídos mientras me quedaba allí, en las gradas, observándolo como siempre lo hacía. Kei Tsukishima, con su expresión seria, esa mirada que parecía ver todo y nada al mismo tiempo. Siempre tan distante, tan inalcanzable. Mi corazón latía más rápido cada vez que sus ojos fríos pasaban por mí, pero nunca se detenían lo suficiente como para verme realmente o eso creía.
A lo largo de los años, había aprendido a aceptar ese vacío entre nosotros. Compartíamos momentos, claro. Palabras esporádicas, miradas que a veces parecían tener más significado del que realmente tenían. Pero cada pequeño rayo de esperanza que sentía cuando me dirigía la palabra, se apagaba rápidamente cuando veía lo que realmente lo hacía sonreír. Y esa tarde, la realidad golpeó con más fuerza que nunca.
Estaba ahí, la otra chica, que no tenía mucho tiempo que había llegado, de hecho no había notado su presencia hasta ahora. Su risa resonaba como si fuera lo único que Tsukishima podía oír, y me dolía el pecho cada vez que él respondía con una pequeña sonrisa. Una sonrisa que yo nunca había visto, al menos no para mí.
Pensé en hablarle, hace días que solo nos dirigíamos algunas miradas sin decir nada, era algo incómodo verlo entrar y salir del salón sin poder decir nada. ¿Cuánto tiempo ibamos a estar así? Después de todo tendría la obligación de responder algo si yo me le acercaba así que me armé de valor y me acerqué lentamente a él con nerviosismo, habían pasado un momento ya quemestaban en un leve descanso.
— Tsukishima... Yo... — dije casi en un susurro pero era entendible, según yo. Él volteó y me dirigió la mirada por unos segundos hasta que sentí una presencia.
— Kei, ¿quieres salir este fin de semana? — preguntó ella, su tono despreocupado como si fuera la cosa más natural del mundo.
Tsukishima no mostró ninguna expresión. Apenas giro la mirada de mí antes de asentir con ese típico gesto suyo, sin emoción, pero suficiente para hacer que ella riera.
Me quedé quieta procesando el momento, mi corazón se encogió. No sé por qué, pero esperaba al menos una negativa o que me respondiera a mí primero. Pero no. Ella era todo lo que yo no podía ser. Luminosa, despreocupada, alguien que no complicaba las cosas. No era como yo, atrapada en mis emociones, en la incertidumbre constante de lo que él sentía o no sentía.
Caminé hacia atrás para evitar mirarlo, creo que me había quedado lo suficiente como para sentir que era invisible. Y... Por más que quisiera, por más que lo intentara, nunca podría ser ella. Nunca podría ser esa luz que lo hacía reír sin esfuerzo. Mis sentimientos, por más intensos que fueran, no podían competir con la simplicidad de lo que ellos compartían.
Me dirigí hacia la salida del gimnasio, fingiendo que no me importaba, que no estaba rota por dentro. Pero mientras mis pasos resonaban en el pasillo vacío, la verdad me golpeaba con fuerza: no importa cuánto deseara ser suficiente para él, siempre sería la sombra detrás de alguien más.
Mientras caminaba hacia la puerta, una parte de mí quería darse la vuelta, volver y enfrentarlo, preguntarle si alguna vez había visto lo que yo veía en él. Pero el miedo me detuvo. Sabía la respuesta. Sabía que para Tsukishima, yo era solo... yo. Una compañera de salón, una chica más en el fondo de su vida.
Cerré los ojos mientras salía al frío aire de la tarde. Quería dejarlo ir, dejar de sentir tanto, pero cada vez que lo intentaba, algo me arrastraba de nuevo. Porque, por más que quisiera ser ella, por más que lo deseara con todo mi ser, sabía que nunca lo sería.
Aquellos pensamientos me invadieron el resto del camino, ni siquiera me había dado cuenta cuando llegué a casa. ¿De verdad le estoy dando tanta importancia? No puede ser que sólo piense en él, que todo mi mundo gire sobre su presencia. Saludé a mamá mientras me quitaba los zapatos para entrar a la sala; ahora sólo quería pensar en la cena y en la tarea que habían dejado.
— ¿Qué vamos a cenar, mamá? — pregunté con curiosidad, era un olor familiar pero no lograba descifrarlo aún.
— Curry con arroz y verduras. — habló desde la cocina mientras traía los platos para servir. - Llama a tu hermano, debe morirse de hambre.
Asentí y subí las escaleras para tocarle la puerta, él ya sabía que significaba así que no debería tardar para bajar y cenar con mamá.
— ¿Y papá? — me volví a sentar para poder probar la comida, no iba a esperar a nadie, ya quería subir a mi habitación para pensar las cosas que haría.
— Aún no llega, aviso que llegaría tarde ya que está en una reunión con los Tsukishima. — Oh no, es lo menos que quería escuchar.
Asentí sin decir más y terminé de comer, en eso bajaron mi hermano para acompañar a mamá, si es que no comía rápido como siempre. Tomé mi plato, agradecí por la comida y luego lo lavé para dejarlo en su lugar. Subí rápido las escaleras para ir al baño y lavarme la cara, sentía que mis emociones me estaban abrumando demasiado.
Decidí por tomar una ducha rápida, duré aproximadamente 10 en salir para luego sentarme a hacer mis deberes, aunque no podía concentrarme hice todo lo posible para que mi mente se pudiera distraer de lo que pasó este día y es que, cada vez que lo recordaba dolía el pecho, las lágrimas no tardaban en salir y nuevamente me sentía como una niña pequeña. Todo lo que había construido se había desamorado en un abrir y cerrar de ojos.
¿Desde cuándo la conocía? ¿Cómo es que no la noté? ¿Por qué son tan cercanos, desde cuándo? ¿Por qué ella y yo no? Esas y sientas de preguntas más rondaron por mi mente. No, no es que no la conociera, sí sabía de su existencia pero nunca creí que fuera tan relevante, es compañera de Tsukishima, Mei, Yamaguchi y mía también. Vamos en la clase 1-4 pero, él siendo tan distante incluso con su mejor amigo es todo lo contrario con ella.
El sonido de mi celular me despertó del trance, era una notificación de un mensaje. Rápido miré la pantalla para ver quién era, ojalá sea de quién pienso.
— Uhg... — Me quejé, era una notificación del grupo escolar, dentro de poco habría un tipo de campamento de todos los grupos de primer año. No era algo que me emocione mucho ahora mismo ya que, eso implicaba ver qué ellos estuvieran juntos.
Suspiré y guardé todas mis cosas para el día siguiente, me peiné y trencé mi cabello para evitar que se enrede. Me acomodé en la cama y dejé cargar mi celular, ya mañana sería un nuevo día, uno en donde vea como el amor de mi vida es feliz con otra persona.
Una donde no soy yo.
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nota: Es un redibujado y sombreado de como se ve nuestra prota cuando ella interrumpe el momento ^^.