Narrador omnisciente:
Es Halloween, una festividad que Charlotte y Ares solían adorar ya que Magnus siempre hizo que fuera un día especial, desafortunadamente la castaña no tenía ningún recuerdo de aquello, todo eso gracias a Lucifer.
—Charlie adoraba darle dulces a los niños —le dice Ares a Alec—. Siempre decía que debíamos cuidar su inocencia y alegría lo más que pudiéramos porque eran almas puras.
—Siempre tuvo un gran corazón a pesar de todo —Alec suspira—. Detesto que no pueda recordar nada de eso.
—Yo también —el castaño cruza los brazos sobre su pecho—. Es todo culpa de Lucifer.
—A veces creo que sería mejor si nunca hubiéramos ido a buscar a Charlotte —dice Alec afligido—. Si nunca me hubiera conocido.
—¿Bromeas? —exclama Ares—. Conozco a Charlie de toda la vida, antes solo le importaba mantenerme a salvo y estar alejada del mundo de las sombras.
—Sí, estaba a salvo.
—No —niega Ares—. Su vida era rutinaria e incluso aburrida, te conoció a ti y todo cambió, fue como si despertará de un sueño, dejó se sobrevivir y empezó a vivir. Es más feliz desde que te conoció.
—Era feliz —corrige Alec con voz triste—. Ahora solo parece un fantasma rondando por el lugar, sin saber adonde ir ni quien es.
—Sé que es difícil de aceptar, pero no es tu culpa, no es culpa de ninguno de nosotros, solo hay un culpable y está en Edom.
Alec no podía seguir soportando que Charlotte estuviera viviendo de ese modo, lo mataba por dentro no poder ayudarla. Ante la mención de Lucifer se le ocurre una idea y se excusa con Ares para ir a otro lado, es capaz de hacer lo que sea para que ella vuelva a estar bien.
El pelinegro toma una bocanada de aire antes de ingresar a la tienda de la bruja, el ruido de la campana suena avisando su llegada y evita rodar los ojos al ver como la mujer finge ser ciega.
—¿Con quién quieres reunirte, querido? —le pregunta la mujer—. ¿Un familiar? ¿Un amigo fallecido?
—Lucifer —dice Alec con determinación—. El rey del infierno.
—Lo siento —niega la mujer—. No comprendo.
—¿No te parece que lo de la adivina ciega está un poco gastado? —le pregunta Alec con seriedad—. Mira, sé que eres una bruja y que tu poder para canalizar espíritus es real. ¿Me ayudarás o no?
—Canalizar realeza de demonios es una gran petición —la mujer se sienta—. Te costará más.
Alec lanza una pequeña bolsa con monedas de oro y se siente frente a la mujer, quien le advierte que Lucifer solo vendrá si así lo desea, pero él decide aceptar el riesgo. La mujer murmura unas palabras en otro idioma y luego de unos segundos es reemplazada por un hombre de cabello oscuro y expresión neutra.
—Alexander Gideon Lightwood —murmura Lucifer con voz calmada.
—¿Sabes quién soy? —cuestiona Alec sorprendido.
—Yo lo sé todo —mira a su alrededor—. Qué idea astuta llamarme así.
—No iba a arriesgarme a invocar a un demonio mayor a Nueva York, pero debía hablar contigo.
—¿Cómo está mi maravillosa hija? —pregunta Lucifer con una sonrisa.
—¿Cómo crees que está? —rebate Alec—. Sabes que no podrá volver a ser ella sin sus recuerdos, nunca será feliz. Así que, por favor, si alguna vez te importó, devuélvele lo que le quitaste.
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ᴅᴏɴ'ᴛ ʙʟᴀᴍᴇ ᴍᴇ | ᴀʟᴇᴄ ʟɪɢʜᴛᴡᴏᴏᴅ ✓
FanficCharlotte Volkova decidió dejar su vida de Shadowhunter luego de varias cosas que ocurrieron en su vida. Su tranquilidad se ve afectada con la llegada de Clary Fray, Jace Wayland, Isabelle Lightwood, pero conocer a Alexander Lightwood cambio su vida...
