Entre la mentira y la Duda

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-Carl-

Seguí a Enid en el bosque, pero cuando la alcancé parecía perdida. Corrió y la seguí, pero no la encontré.
Decidí ir a caminar, quizá la encontrara, pero solo encontré a papá. Venían unos caminantes.

-Prepárate -dijo papá.

Matamos a más de 5 caminantes. Íbamos entrando a Alexandria cuando vimos que el hijo de Deanna le quiso pegar a Glenn, pero lo esquivó y Glenn le pegó de regreso.

-Kat-

Estaba cerca cuando vi a Carl y Rick llegar. El hijo de Deanna se levantó buscando a Glenn, pero yo me puse enfrente.

-¿Quieres tener otro ojo morado? - dije firme.

Papá había sujetado a Daryl para que soltara al otro chico.Daryl estaba inquieto, queriendo golpear al otro chico. Rick entró rápido.

Cuando volteé a ver atrás, venía entrando Carl, pero me llamó la atención que venía con una chica.

Fue algo extraño.

Deanna llamó mi atención cuando gritó:

-Quiero que me escuchen todos, Rick y su gente son parte de la comunidad, son pares en todos los sentidos. Entendido? -Miró a su hijo - Quiero que todos entreguen sus armas y ustedes dos se verán conmigo y tú Rick Serás el alguacil, lo eras antes, lo serás ahora. -

Luego me miró

-Tú, quiero que vayas a la escuela.

Negué.

-Terminé preparatoria, era muy buena y salté dos años - dije

Deanna sonrió.

—Entonces me ayudarás enseñando, también eres fuerte. Lo pensaré.

Me fui, vi a Carl, quien veía a la chica y ella lo veía a él.

-No te agrado, cierto?- dijo Carl viéndola.

La chica se fue y Carl la vio y luego agachó la cabeza. Simplemente me voltee y me fui.
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Ya era de noche, no había hablado con Carl en todo el día. Estábamos en la misma habitación, él jugaba cartas con Noah y Michonne en el comedor. Yo estaba en la sala leyendo.

Rick salió con uniforme de policía puesto. Yo sonreí al verlo.

Fui hacia el, lo abrace.

-Gracias - dije antes de darme la vuelta.

Rick salió a patrullar.

Me senté en las escaleras del porche, fumando un cigarrillo robado a Daryl. La noche era fresca y tranquila.

De repente, Ron Anderson se acercó, sonriendo.

—¿Qué haces despierta tan tarde, Kat?

Me encogí de hombros.

—No podía dormir y tú?

Ron se sentó a mi lado, su rostro cerca del mío. —Pensé que podría encontrar a alguien que me hiciera compañía... alguien como tú.

Su mirada juguetona me hizo sentir un escalofrío.

—¿Y qué te hace pensar que soy la persona adecuada?"

Ron se acercó más, su aliento cerca de mi oreja.

—Eres la única que no me trata como un niño. Y me gusta eso.

Mi corazón latió más rápido.

—¿Y si te digo que no necesito tu protección? En realidad no necesito la de nadie.

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒆𝒍 𝑭𝒊𝒏 | ℭ𝔞𝔯𝔩 𝔊𝔯𝔦𝔪𝔢𝔰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora