Amelia se acercó a mí, su rostro desencajado por el llanto.
-Por favor, Kat, vámonos de aquí ahora- suplicó, su voz temblorosa.
Me sentí molesta por su insistencia.
-Por Dios, Amelia, es el mejor lugar donde hemos estado-le dije, intentando calmarla.
Pero Amelia no se rindió. Negó con la cabeza repetidas veces, su mirada desesperada. Se acercó más a mí, agarrando mis manos con fuerza.
-Por favor, Kat, vámonos-repitió, su voz ahogada por el llanto.
.
.
.
.
.
-¿Te gustó el espectáculo?- dijo el hombre mientras se acomodaba el pantalón. Mientras su amigo estaba sosteniendo mi cara con fuerza y me tocaba.
-Los mataré - dije llorando.
Ellos se fueron burlándose. Corrí hacia Amelia, que estaba tirada en el suelo, muy lastimada.
-Amelia, lo siento... lo siento mucho, - le dije, llorando y abrazándola.
Amelia me miró con ojos débiles y me sonrió ligeramente.
-No... no es tu culpa, Kat - susurró.
Si, si lo era. Pude evitarlo cuando me pidió que nos fuéramos.
Amelia agonizaba, agarre el cuchillo que habían dejado tirado los bastardos. Cerré mis ojos con fuerza y acabe con el dolor de Amelia, la maté
-¡Kat!- habló Amber molesta, sacándome de mis recuerdos.
-¿Qué? - respondí de la misma manera.
-Negan mató al Doctor Carson y tú no estuviste, y ahora él está buscándote molesto - dijo con reproche.
Yo me encogí de hombros y salí a buscar a Negan, quien hablaba con otros hombres.
-¿Me buscabas? - pregunté.
-¿Dónde carajos estabas? - preguntó Negan, su voz ligeramente molesta.
-En mi habitación, no quise ver cómo lo matabas - dije, viendo el cuerpo del doctor en el fuego.
Negan se rió levemente. -Bien, pero que no se vuelva a repetir. - Yo asentí.
-Negan... quiero pedirte una cosa - dije con una sonrisa pequeña.
Negan me miró con una sonrisa astuta. -¿Qué es lo que quieres, mi pequeña esposa? ¿Un regalo, tal vez? ¿O algo más... íntimo?
Negué con un toque divertido
-Quiero salir, quizá a buscar provisiones
- Para eso está nuestro amigo Rick -dijo, riéndose de su propia broma- o cualquier otra comunidad con gente estúpida.
-Negan, déjame ir, prometo regresar. He estado pensando en Amelia y me duele estar aquí -dije, mi voz apenas era audible.
Negan me miró durante unos segundos, su expresión suavizándose ligeramente. Suspiró y se sacó las llaves de su camioneta del bolsillo.
-No hagas estupideces, que te quiero de regreso antes del anochecer -dijo, mientras me entregaba las llaves.
Me sonreí, sintiendo un alivio momentáneo. Le di un beso en la mejilla antes de salir, intentando mostrarle mi gratitud.
.
.
.
.
"No Hagas estupideces"
Las palabras de Negan resonaban en mi mente mientras salía del auto y Miraba la entrada de Alexandría.
