La información había llegado a oídos de Alexandría: los Salvadores se acercaban, liderados por el temido Negan. La comunidad se había preparado para la batalla, armándose y uniéndose con la comunidad del Basurero. Carl, listo para atacar, se había posicionado junto a los basureros, esperando la señal para comenzar la lucha.
Pero justo cuando la señal llegó, algo inesperado sucedió. Dos camiones se acercaron, y una voz familiar resonó a través de un megáfono.
—Cada lugar fue previsto, vengo armado con la verdad, nada más que la verdad. Tengo una prueba y les estoy dando soluciones —dijo Eugene, ex integrante de Alexandría.
La sorpresa se convirtió en shock cuando Eugene reveló su verdadera lealtad.
—Hola, la única salida es rendirse. La otra opción es morir. Espero que escojan la primera
Pero Eugene no estaba solo. Kat, la joven que había sido parte de la comunidad, se encontraba a su lado, fumando con una expresión indiferente. Rick sintió un dolor en el pecho al ver a Eugene y a Kat ahí, y Carl la miró con el ceño fruncido, su corazón partido en dos.
"Ella no fumaba desde que estaban juntos" pensó Carl, su mente llena de preguntas dudas. ¿Cómo había podido traicionarlos de esa manera?
Kat se puso de pie y le quitó el megáfono a Eugene. —Obedece, Rick —dijo, mirándolo con una expresión desafiante.
—¿Dónde está Negan? —preguntó Rick, sus ojos rojos de ira.
—Yo soy Negan —respondió Kat, con una sonrisa.
Rick cerró los ojos, decepcionado. Amaba a Kat como a una hija, aunque nunca la había buscado, ni intentado salvarla, Pero ahora, era demasiado tarde.
Carl sintió como si le hubieran clavado un puñal en el corazón. Después de esto, ¿cómo podría amarla? Su mundo se venía abajo, y no sabía cómo detener la caída.
Los integrantes de Alexandría estaban en shock, incapaces de creer lo que estaban viendo. Rosita, quien los miraba desde la reja con lágrimas en los ojos, presionó el botón que había creado para los explosivos. Pero no funcionaron.
En un momento rápido, los basureros apuntaron a los integrantes de Alexandría, listos para atacar. La batalla había comenzado, y no había vuelta atrás.
Uno de los Salvadores abrió la reja y Negan bajó del camión con una sonrisa, dándole la mano a Kat para bajar de la plataforma donde estaba subida. Carl, al ver esto, sintió un nudo en la garganta que le hizo difícil respirar. La traición de Kat era como un puñal en el corazón, y no podía creer que la persona que había amado y protegido durante tanto tiempo pudiera hacerle esto.
Negan se colocó enfrente de la entrada con Kat a su lado y Eugene al lado de ella.
—Conoces el cuento del estúpido infeliz llamado Rick, que creía que sabía todo y no sabía una mierda? Hizo que cada una de las personas que quería murieran. —dijo Negan, sonriendo pero con un tono serio en su voz, mientras señalaba a Rick—. Es sobre ti. Les recomiendo que suelten las armas ahora.
La voz de Negan era como un golpe en el estómago para Rick, quien se sintió como si estuviera viviendo una pesadilla. No podía creer que Kat, la persona que había considerado como una hija, pudiera traicionarlo de esta manera.
—Nadie suelta nada —contradijo Rick, intentando mantener la calma, pero su voz temblaba de ira y decepción—. Teníamos un trato —le reclamó a Jadis, quien se encogió de hombros con una sonrisa malvada.
—Ellos mejoraron el trato —dijo Jadis, con una voz que parecía disfrutar del dolor de Rick.
—Intentaron volarnos en pedazos a todos —dijo Negan, riendo—. Una cosa es que quieran matarme a mí y a mi gente, pero a tus amigos? Son de los tuyos y ellos se ofrecieron a mediar las cosas. Mira a la pobre y linda Kat. Los ha defendido siempre y ¿qué hacen ustedes? La quieren matar. El universo les da una señal y ustedes le sacan el dedo y se lo meten hasta el culo —dijo, sacando el dedo del medio y riendo.
