T2: 8

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—Quiero irme, en serio Nick debemos irnos o me iré sola —dijo Kat, con una determinación en su voz

—. Aquí tenemos todo, estábamos bien.

Nick se recostó en la cama, con una sonrisa en su rostro.

—¿Bien? Por Dios Nick, desde que estamos acá es guerra, mentiras, matar. Peleamos con unos indios por el rancho, no tenemos agua ni para dos semanas. Enviaron a Troy a no sé dónde cuando él y su familia eran dueños del rancho. Por Dios Nick, mataste a su papá y a él lo sacaron. Tu comportamiento cambió desde que mataste.

—Por Dios Kat como si nunca haz matado a alguien.

Kat se quedó callada unos segundos, mirando a Nick con una mezcla de frustración y dolor.

—Jake quiere irse. Me iré con él y con los que quieran ir.

Nick se sentó en la cama, mirando a Kat con una sonrisa cínica.

—¿Qué buscarás? ¿Alexandria? Ya ni debe existir.

—No lo sabemos Nick, pero debemos salir. Debemos buscar más, podemos ir a Alaska, podemos ir a Hawaii, Italia, podemos ir a China si queremos.

Nick se levantó y salió al balcón, encendiendo un cigarro. Kat lo siguió, y también encendió uno.

—Te estoy corrompiendo —dijo Nick, sonriendo.

—Corrompida ya estaba —respondió una voz detrás de ellos.

Troy salió de la casa, y Nick y Kat se quedaron en el balcón, fumando en silencio. De repente, Troy se detuvo y se volvió hacia ellos.

—Eso te matará, Nicki —dijo Troy, con una mirada seria.

Nick sonrió, pero Kat se puso tensa.

—¿Qué haces aquí, Troy? —preguntó Kat, preocupada.

Troy se acercó a ellos, su mirada fija en Nick.

—Debes hacerle caso a tu novia. Deben irse. Hay algo grandioso.

Nick se rió.

—No puedes estar aquí —dijo—. Y aquí estoy —respondió Troy, con una sonrisa débil.

Kat se fijó en la palidez de Troy y se preocupó.

—Te ves mal. ¿Quieres sentarte? —preguntó.

Troy negó con la cabeza.

—No puedo sentarme porque me desmayaré, y no puedo desmayarme. Estoy en una mision. —se detuvo, y miró a Nick con una expresión extraña

—. Me alegro de que vivas.—dijo Nick

—No creo que pienses eso —dijo—. Pero me salvaste a tu manera. Haré lo mismo contigo. El día del juicio está cerca. Algo nuevo, algo para deleitarse.

Troy sonrió, y Kat se sintió un escalofrío.

—¿Qué juicio, Troy? —preguntó Kat.

Troy miró a Nick con una expresión intensa.

—Una bestia, del desierto creo, donde no hay obstáculos que lo detengan o hagan que pare. Algo de la Biblia.

De repente, Troy se volvió y entró en la casa, cerrando la puerta detrás de él.

—Tienes dos opciones, Troy —dijo Nick, gritando hacia la puerta—. Te vas antes de que Perro Loco te mate, o te escondo aquí unos días.

Troy salió de la casa, y miró a Nick con una expresión seria.

—Hay una tercera —dijo—. Mira, en pocas horas, este lugar será consumido. Quiero que traigas a Jake porque quiero que veas esto. Es increíble.

Troy se fue, y Nick se tiró del balcón para ir a abrir la puerta. Kat lo siguió, y cuando Nick abrió la puerta, Troy ya no estaba.

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒆𝒍 𝑭𝒊𝒏 | ℭ𝔞𝔯𝔩 𝔊𝔯𝔦𝔪𝔢𝔰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora