Mientras caminábamos, el perro de Daryl, empezó a ladrar con insistencia, como si hubiera olido algo que no le gustaba.
-Nos siguieron -dije, mi voz baja y cautelosa para no hacer demasiado ruido
-. Vamos a averiguarlo.-respondió Daryl
Seguimos al perro, que mos llevó a un túnel oscuro y húmedo, donde el aire estaba cargado de un olor a descomposición. De repente, escuchamos el sonido de pasos arrastrados y gemidos apagados.
-Son los vivos o la receta original -preguntó Eugene, su voz temblando ligeramente.
Daryl sacó su ballesta y disparó a uno de los caminantes, pero este siguió caminando, aparentemente ileso. Daryl disparó de nuevo a otro, y esta vez el caminante gritó de dolor, llevándose la mano a la cabeza.
-¡Mierda! -gritó mientras los caminantes los atacaban con una ferocidad renovada.
Disparé a uno de los caminantes, y Michonne y Daryl acorralaron a otro. Cuando lo inmovilizaron, el caminante se quitó la máscara, revelando a una chica joven y asustada, con lágrimas en los ojos.
Daryl la miró, y por un momento, su expresión se congeló. Noté que Daryl parecía afectado, como si hubiera visto un fantasma del pasado. La mirada de Daryl se perdió en la distancia, y pude ver en sus ojos un destello de reconocimiento, como si hubiera visto algo que le recordaba a alguien, yo se que quien le recordaba. Porque también lo hizo conmigo. También me recordó a Ella.
-¿Kat?- pregunté, sintiendo como mi voz se quebraba
No, No era Ella.
La chica estaba temblando de miedo, y ¿qué habría pasado con ella para que se uniera a los Susurradores.?
Daryl se acercó a ella, su rostro serio y controlado, pero pude ver una sombra de emoción en sus ojos, como si estuviera luchando por contener sus sentimientos.
-¿Quién eres? -preguntó Daryl, su voz baja y controlada, pero con un tono de curiosidad que no pude dejar de notar.
La chica no respondió, solo miró a Daryl con miedo y confusión, como si estuviera atrapada en un mundo que no entendía.
-¿Cuantos más son?!-preguntó Michonne con un tono de voz elevado haciendo que la chica se asustara y llorara más.
-Ya no queda nadie, los mataron.
-Llévensela -dijo Daryl-. Llevémosla a Hilltop, a las celdas. Allí podremos interrogarla y decidir qué hacer con ella.
La chica se arrodilló ante Daryl, rogando por su vida.
-Por favor, no me maten -suplicó-. Haré cualquier cosa, solo no me maten.
Me sentí un nudo en la garganta al verla. Era como si estuviera viendo a Kat de nuevo, y no podía soportarlo. Me di la vuelta y me alejé, decidido a encontrarla
Michonne me interceptó en el camino.
-¿Dónde vas, Carl? -preguntó, su voz preocupada.
-La ire a buscar-respondí, mi voz firme.
Michonne frunció el ceño. -No puedes ir solo, Carl. Es peligroso. Además, ya está en Hilltop, en las celdas. No puedes hacer nada por ella.
Me enfurezco. -No necesito tu permiso, Michonne. Voy a hacer lo que creo que es correcto.
La discusión se intensificó, y Michonne trató de hacerme entrar en razón. -Carl, escucha. No puedes cambiar el pasado. Kat se fue, y esta chica no es ella.
Pero yo no quería escuchar. Me sentía consumido por la ira y la tristeza. Me di la vuelta y me alejé, decidido a encontrar a la chica.
En mi camino, encontré una tienda abandonada y una botella de licor. La abrí y tomé un trago, sintiendo el ardor en mi garganta. Nunca había bebido antes, pero en ese momento, necesitaba algo que me ayudara a olvidar mi dolor.
