T2: 6

279 15 3
                                        

—Después de que Simón abusara de mí, quiso desaparecerme. Y ahí fue donde te conocí, Nick.

Nick la miró con compasión y preguntó:

—¿Crees que Negan sabía lo que Simón te hizo o que te tenía secuestrada?

Kat sacudió la cabeza —No lo creo, Nick. Negan jamás me haría daño.

Nick se rió, una risa amarga que hizo que Kat se sintiera incómoda. —¿Qué jamás te haría daño? Negan te hizo matar a personas, te mantvo secuestrada,  cuando te encuentra mara a tus amigos enfrente tuya, es un monstruo.

Las palabras de Nick hicieron que Kat recordara todo lo que había sucedido, todo el dolor y el sufrimiento que había experimentado. Se sintió como si estuviera reviviéndolo de nuevo, y se sintió abrumada por el sentimiento.

—Lo sé, Nick—dijo Kat, su voz llena de lágrimas. —Pero ante los ojos de Negan y de los salvadores, Rick también era un monstruo. Nunca le perdonaré que haya matado a mis amigos, que haya matado a Glenn, pero me mantuvo como una de sus mujeres y jamás me hizo nada..

Nick la miró con sorpresa y preguntó —¿Qué quieres decir con eso?

Kat se encogió de hombros y sintió un nudo en la garganta. —Solo que, a pesar de todo lo que pasó, Negan me trató con respeto. Me dio una posición en su comunidad y me permitió vivir.

Nick sacudió la cabeza y la miró con tristeza. —Eso no cambia lo que es, Kat. Es un asesino, un tirano. No puedes olvidar lo que te hizo.

En ese momento, los perros que estaban merodeando alrededor de ellos comenzaron a gruñir y a llamar su atención. Nick y Kat se levantaron de inmediato, mirando hacia la dirección en la que los perros estaban mirando. Y eso fue cuando lo vieron. Una horda de caminantes, avanzando hacia ellos con una velocidad y una determinación que era aterradora. Los perros se lanzaron hacia los caminantes, intentando atacarlos. Pero los caminantes no se detuvieron. Simplemente los rodearon y se los comieron, sin ni siquiera detenerse a masticar.

Justo cuando parecía que los caminantes se iban a dirigir hacia ellos, se escucharon las bocinas de autos en la distancia. Los caminantes se detuvieron de inmediato, mirando hacia la dirección en la que provenían los sonidos. Y luego, como si fueran atraídos por una especie de imán, los caminantes se dirigieron hacia el ruido, abandonando su interés en Nick y Kat.

—Tenemos que comer—dijo Nick, mientras se agachaba para comer un poco de la carne de los perros que habían sido devorados por los caminantes. —No sabemos cuándo volveremos a tener la oportunidad.

Kat asintió, sabiendo que Nick tenía razón. Se agachó y comenzó a comer un poco de la carne, intentando ignorar el sabor y la textura. Pero mientras comía, sintió las lágrimas caer por sus mejillas.

"¿Estás bien, Kat?", preguntó Nick, mientras la miraba con preocupación.

"Sí, estoy bien", respondió Kat, intentando sonreír. "Solo cansada de todo esto."

Mientras comía, La chica logro sentir el olor desagradable de la sangre que producía su cuerpo, pero tambien un fuerte dolor. La situacion en la que se encontraba era asqurosa y esa sangre que estaba en sus shorts parecía ser más llamativo para los caminantes que merodeaban en la distancia.
Nick se detuvo y la miró con una expresión seria. Siguió su mirada hacia abajo, hacia la sangre en sus shorts, y su rostro se tensó. Estaba más preocupada por los caminantes que por el dolor que sentía.

—Kat, tenemos que hacer algo con eso—dijo, su voz baja y urgente. Los caminantes pueden oler la sangre desde lejos

Kat se sintió un poco avergonzada por no haber pensado en eso antes. Nick se dio la vuelta y comenzó a buscar algo en el suelo. Después de un momento, encontró un hueso de perro y lo levantó. —¿Qué vas a hacer con eso?— preguntó Kat, un poco confundida.

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒆𝒍 𝑭𝒊𝒏 | ℭ𝔞𝔯𝔩 𝔊𝔯𝔦𝔪𝔢𝔰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora