Capítulo XXVI

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Tres días después llegaba al trabajo y Lucifer no se aparecía en la oficina incluso mi jefa me había dicho que regresará a mi antiguo lugar la cuál lo hice ya que por el momento él jefe no estaría llegando, por las noches Husk llegaba a verme, sabía que algo me había pasado con Lucifer pero no decía nada solo intentaba contentarme. Alguien le aviso a Vox que no me sentía bien y comenzó a escribirme mensajes seguidos.

Al tercer día se presenta en mi departamento, estoy tomando un vaso de agua mientras lo tengo enfrente mío en otra silla.

-Estás bien Alastor?- me ve

-Sí- murmuro cortante

-Qué sucede?- susurra viendo que estaba desanimado más de lo normal

Niego -no pasa nada- sonrió al verlo -como tú dijiste yo solo me he dado contra el muro

-No me alegro por eso- suspira

-Lo sé- miro hacia otro lado

Vox comienza a recordar los viejos tiempos donde molestaban y todo lo que hacían, reía al recordarme los viejos tiempos.

-Así me gusta verte Alastor, feliz como tú eres. Perdóname por haberme metido donde no me llamaban pero a ve es los hombres hacemos cosas de idiotas-

-Estás perdonado Vox, discúlpame tú a mi- sonrió

Esa noche salí a cenar con él y vamos a un sitio donde sabemos que nos encontraremos a Husk. No menciona de Lucifer y agradezco eso, me limito a no pensar y disfrutar lo mejor que puedo. Los días pasan y Lucifer no se pone en contacto conmigo, no entiendo cómo una maravillosa noche puede acabar así. La presencia de Vox esos días me hace sonreír, no ha intentado nada conmigo y le agradezco que se comporte como un amigo.

Lute se va de vacaciones y me permite un respiro ya que a pesar de que sigo siendo el asistente de Lucifer me deja muchas cosas que hacer. No tener su tóxica presencia a mi alrededor es lo mejor para mí. Cada vez que miro hacia su oficina o entro a dejar unos documentos al archivero, el alma se me cae a los pies. Husk mi buen amigo intenta hablar conmigo pero yo me niego, no quiero recordar lo ocurrido.

Después de una semana mi jefa llega de vacaciones y el ritmo vuelve a ser tóxico con tanta documentación que me deja, Adam llega a distraerme es el único que sabe lo sucedido pero no dice nada más y respeta mi silencio. El teléfono de mi oficina suena y Lute me dice que vaya a su oficina.

-Siéntate Alastor- me señala y me siento -como recordarás el viaje del señor Morningstar a las empresas se tuvo que aplazar-

Asiento -sí-

-Pues he hablado con el señor Morningstar y esas reuniones van a retomar-

Me siento nervioso al escuchar eso, volver a ver a Lucifer es lo que necesito, aunque sé que no es lo más recomendable para mí pero por dentro quiero saber de él ya han pasado dos semanas y media de no saber de él.

-Quiero que prepares toda la información que se va a necesitar ya que quiere comenzar este miércoles el viaje-

Me levanto emocionado por dentro -de acuerdo-

-Por cierto, esta vez seré yo quien acompañe al señor Morningstar. Él mismo me lo pidió ayer cuando me reuní con él-

Escuchar eso me quedo sin respiración por un momento, ha estado aquí y no se ha dignado ni a llamarme. Mis ridículas ilusiones de volver a verlo se derrumban pero con una sonrisa afirmo y me retiro de allí. Al salir de la oficina estoy ofendido, furioso y enfadado. Voy al parqueo y enciendo mi auto de camino hacia el departamento de Lucifer y me estaciono un poco retirado sin saber qué hacer cuando de pronto veo su auto acercarse, se estaciona afuera del hotel y sale Lucifer junto Lilith, ambos sonriendo y se meten al hotel.

Adicto a tu ser // Radioapple- Appleradio Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora