Capítulo XVII

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------- Lucifer...

Al llegar a la villa decido llevarlo en brazos, Alastor accede y una vez que entramos en la casa me empuja a la pared.

-Estoy borracho y caliente-

Divertido disfruto nuestro contacto y entonces él en un tono que me vuelve loco.

-Vas a aprovecharte de mí? Me vas a quitar la ropa, te vas a meter en mis piernas, me harás lo que tantas ganas tienes de hacerme?-

Oír lo que propone tras tanto tiempo sin intimar me pone burro. Y aunque realmente deseo hacerle eso paso a paso, niego con la cabeza y le indico que lo llevaré a la cama.

-No quieres cogerme?-

Dios... qué difícil me lo está poniendo.

-Me deseas... te conozco imbécil... me deseas-

Uf... el control que estoy ejerciendo sobre mí mismo no sabía que lo tenía.

Una vez que llego con él a la habitación y lo siento sobre la cama, le quito los zapatos y lo animo a que se acueste.

-Me quitas toda la ropa?-

Joder qué difícil!!

Al final le ayudo a quitarse su ropa, dormirá mejor así.

-Bésame!!-

Lo miro, me sonríe -no Alastor es mejor que te acuestes y te duermas. Estás borracho y puede que mañana no recuerdes nada-

Se ríe... esa risa que me encanta me ve y alza su ceja.

-Estoy borracho eso sí pero soy consciente totalmente de lo que quiero y ahora te quiero a tí, eres mi esposo y ambos lo deseamos. Estoy desnudo para tí, qué más deseas?-

Trago saliva al escuchar sus palabras, sí está desnudo y se ve tan delicioso así. Lo necesito!!

Me jala y me besa, se lo correspondo y sé que aquí ya perdí. Lo beso con esa posesión que tanto necesitaba, me alejo y me quito la ropa hasta quedarme desnudo. Abre sus piernas y sus manos las sube y se sujeta con los barrotes de la cama.

-Cogeme Lucifer, hazme tuyo- susurra

Sin pensarlo dos veces me coloco en medio de sus piernas y entro en él, jadeamos. Primero le agarro sus piernas moviéndome despacio entrando y saliendo lentamente.

Qué rico!!

Jadea, jadea para mí y hago que me mire. Necesito verlo, me encanta ver su rostro excitado para mí.

-Saca tu animal amor, qué lo deseo-

Sonrío al escucharlo, suelto sus piernas y me sujeto de los barrotes de la cama y me hundo en él.

Una... dos... cinco... quince... veinte... jadeamos tan fuerte que cualquiera nos escucharía que estuviera en la villa, sus manos las siento recorrer mi espalda y siento su lengua como pasa por mi cuello. Estoy necesitaba, lo necesitaba a él y ahora le hago el amor salvaje como nos gusta.

Perdiéndome en esos ojos que me enamoran me acerco a sus labios -tu boca es solo mía y la mía solo tuya y así será siempre-

Beso a mi esposo pero al hacerlo veo un gesto raro en él. Un gesto que dura apenas unos segundos y que decido ignorar, no hay nada más importante que él y yo.

Después de esa primera ronda, llega el segundo y luego el tercero. Alastor y yo somos insaciables y como siempre solo con mirarnos ya estamos preparados para disfrutar mil veces más hasta que acabamos.

Abrazados en la cama acaricio su espalda -extrañaba esto mi amor, tenerte a mi lado, besarte, hacerte el amor-

Medio se levanta y me da un beso -también extrañaba tu compañía, tus caricias, tenerte a mi lado-

Adicto a tu ser // Radioapple- Appleradio Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora