Capítulo XXIV

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-------- Lucifer...

Está más que claro que me he dejado engañar como un tonto y que nada era lo que Tere me contó, con todo lo listo que me creo ella supo jugar conmigo y yo como un auténtico imbécil caí en su trampa desconfiando de las dos personas más leales de mi vida.

He de reaccionar, tengo que reaccionar!!

Soy un idiota, Alastor se ha marchado y yo necesito que vuelva. Rápidamente agarro mi teléfono y con mis dedos temblorosos marcó su número, no puede andar muy lejos ya que acaba de marcharse. Pero el mundo se me viene encima cuando oigo cómo suena su teléfono, lo tengo junto a mí puesto que él me lo ha tirado enfadado hace unos minutos.

Olvidándome del dolor y de las advertencias de los doctores, como puedo me arranco los sueros y con la pierna enyesada me levanto.

Carajo... me mareo!!

Miro hacia la puerta, está a unos diez pasos pero tengo que encontrarlo, tengo que alcanzarlos a los dos e intentar solucionar el embrollo que he causado y sin importarme lo que me pase ni que lleve solo la medio bata puesta enseñando mi trasero, me arrastro y a duras penas llego hasta la puerta.

Maldita sea, qué débil estoy!!

Una vez abro la puerta y salgo al pasillo, mi desconcierto se vuelve tortura. Él no está aquí, se ha ido!! E ignorando el daño que puedo hacerme en la pierna voy renqueando hasta el ascensor. Lo llamo y espero con impaciencia.

Vamos... vamos joder!!

Tengo que bajar antes de que se marchen, no puedo perderlos. Me niego.

En cuanto entro en él ascensor y la gente que hay dentro me mira boquiabierta, mi aspecto es deplorable y voy enseñando mi trasero pero sin pensar en ello, en el ridículo que estoy haciendo llego a la planta cero.

Cuando se abren las puertas, arrastrando la pierna que me duele horrores. Llego al vestíbulo pero no los localizo, dónde está?

-Por el amor de Dios señor Morningstar!! Qué está haciendo?- oigo una enfermera gritar

De inmediato ella y otra llegan hasta mí para ayudarme pero yo no necesito ayuda, yo solo necesito a Alastor y a mi amigo y discuto con ellas. Quiero que me suelten, no quiero regresar a mi habitación.

De pronto a escasos diez metros de mí veo a Alastor hablando con Stolas.

-Alastor... espera... Alastor...!!

----------- Alastor...

-Vamos querido debes de comer algo que estás mal- susurra Stolas

Me niego, no quiero comer y con el corazón roto lo veo -quiero volver a casa-

-Cómo dices?-

-Quiero regresar a Alemania, le he dicho a Lucifer que la tercera era la vencida y le devolví el anillo-

-Pero qué estás diciendo?- gruñe Stolas -ahora te has vuelto loco tú? Cómo te vas a marchar?-

Trago el nudo de emociones y mi expresión vuelve a cambiar en ser serio -no nos quiere aquí Stolas ya de nada sirve seguir aquí-

-Deja tu orgullo, ambos son orgullosos además te sientes mal-

Suspiro -tengo una gran infección Stolas, llevo días sin comer y no me lo he tratado. Eso me ha estado consumiendo-

Escucho cómo me alega por no estarme tratando y me pide que aquí me atiendan pero me niego.

Al estar en el vestíbulo vamos a salir del hospital, oímos gritos. Al voltear, me quedo viendo como Lucifer lucha con dos enfermeras y escucho como me habla.

Adicto a tu ser // Radioapple- Appleradio Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora