Capítulo XXIX

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Una tarde salimos a almorzar con Stolas a su casa y como siempre preparado para los juegos que tenemos los tres, solo nosotros entendemos nuestra manera de divertirnos. Después de unas largas horas de placer y luego de haber comido hemos visto que tenemos llamadas perdidas pero no prestamos atención era su madre y Beelze. Lucifer me dijo que cuando llegáramos a casa las iba a llamar porque hoy lo estábamos pasando muy bien y así se quedó.

Es de noche y parquea su auto en el garaje, al bajarse se acerca a mí y me abraza dándome un beso todo romántico, acariciaba mi rostro y su mirada vio detrás mío y se separa de mí, veo que va hacia lo que le llamó la atención y era él casco amarillo. Cierro los ojos y maldigo, desesperado camina más al fondo y se da cuenta que estaba la moto de Leroy allí cubierta para que no se viera porque la estaba arreglando.

-Qué hace esta moto aquí?- grita

Suspiro y camino hacia él -es mi moto-

Gruñe -es la moto de Leroy, qué hace aquí?-

-Me la ha regalado tu madre, sabe que me gusta las carreras de moto y...-

-Esto es increíble!! Increíble!!-

-Escucha Lucifer, Leroy le gustaba el mismo deporte que a mí y yo aquí no tengo moto y...-

-Tú no necesitas esa moto porque aquí no vas a hacer carreras de moto, te lo prohibido!!-

Alzo mi ceja... prohibirme a mí? -te equivocas, voy a seguir haciendo carreras. Aquí y donde me dé la gana y para que lo sepas he ido algunas mañanas con Moxxie y sus amigos a correr. Me ha pasado algo? No!! Pero tú como siempre tan dramático-

Sus ojos echan fuego, sé que la estoy cargando pero ya nada puedo hacer -has estado ocultándomelo-

-Sí-

-Porqué? Creo que lo primero que nos pedimos cuando volvimos en nuestra relación fue sinceridad, no Alastor?-

No respondo, tiene razón. Soy de lo peor, de pronto la puerta del garaje se abren y aparecen Sera y Beelze.

-Para qué tienen teléfono sino responden?- murmura Sera

Me sorprendo al verlas aquí, qué hora es?

-Mamá, cómo has podido darle la moto a Alastor?!!- grita Lucifer

-Hijo vamos a ver, relájate. Esa moto en casa no hacia nada y cuando me enteré que Alastor hacía lo mismo que Leroy decidí regalarla-

Lucifer resopla y grita otra vez -cómo tengo que decirles que no se metan en mi vida?!! Cómo?!!-

-Perdóname Lucifer pero es mi vida- grito molesto

Beelze al ver el genio de su hermano, lo mira y le grita señalandole -punto uno a mi mamá no le hablas así!! Punto dos Alastor ya es mayorcito para saber lo que puede o no puede hacer y punto tres que tú quieras vivir en una burbuja de cristal no quiere decir que los demás lo tengamos que hacer-

-Cállate Beelze!! Cállate!!- vuelve a gritar

Beelze no se deja y se le acerca a él -no me voy a callar, hemos estado escuchando los gritos desde el interior de la casa y te tengo que decir que es normal que Alastor no te contara ni de la moto ni otras cosas si contigo no se puede hablar. Eres don Ordeno y Mando, hay que hacer lo que a ti te gusta o armas un escándalo- ella me ve -le has contado lo mío y de mi madre?-

Niego con la cabeza y Sera jala el hombro de Beelze -hija por Dios... cállate-

Lucifer nos mira, su gesto cada vez más oscuro hasta que finalmente se quita el abrigo y lo deja sobre el capó del auto, se pone sus manos en la cintura y me ve -qué es eso de si me has contado lo de mi madre y mi hermana?!! Qué más secretos me ocultas?!!-

Adicto a tu ser // Radioapple- Appleradio Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora