Capítulo XIV

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---------- Lucifer....

Un rato después aparece mi madre acompañada de Arthur y Zaida, al ver el estado de angustia miedo de ella vuelvo a derrumbarme. Soy incapaz de contener mis emociones. Ver el gesto asustado de mi madre que solo he visto cuando ocurrió lo de Leroy me desconsuela y en el momento en que abraza, como un hombre de mierda vuelvo a llorar en sus brazos. No lo puedo remediar.

Zaida toma el mando aquí y hace que mi madre se siente la tranquiliza al igual que mi hermana y agradezco mucho eso.

-Lucifer...- susurra Arthur

-Estoy bien- afirmo secándome las jodidas lágrimas mientras la cabeza me duele más a cada segundo que pasa

Él asiente pero dudo mucho que me crea.

-Piensa que él está bien-

Por suerte, sé que es así -ha sido mi culpa-

Frunce el ceño -porqué dices eso?-

-Porque tengo que protegerlo, no debería haber permitido que...-

-Lucifer!!- me corta en voz baja para que solo yo lo oiga -lo que ha ocurrido no es culpa tuya, ni siquiera culpa de Alastor. Estas cosas pasan ya que él practica un deporte complicado y...-

En ese instante una enfermera se acerca a nosotros y nos indica que Alastor ya está en la habitación, en cuánto dice el número y olvidándome de todos los que están allí voy hacia la escalera lo más rápido que se pueda. Necesito verlo, llego a la habitación que me dijeron y al abrir la puerta el corazón se vuelve a paralizar.

Ante mí está mi vida en una cama con los ojos cerrados, quieto, pálido e indefenso. Me acerco y agarro su mano y le doy un beso en ella, se la beso con amor y cariño. En silencio pienso que sin él toda mi vida se derrumba. La puerta se abre y aparece mi madre, Beelze, Arthur y Zaida que entran en silencio. Todos la miran y mi madre coloca su mano en mi hombro.

-Estás mejor cariño?-

Asiento, no sé si es verdad o no pero lo hago para que ella esté más relaja y eso pasa.

-Pueden ir a tomar café para mientras, quiero quedarme sólo con él-

Una vez sólo, agarro una silla y la acerco a la cama, me siento a su lado y hablo con él. No sé si me escuchará o no pero le recuerdo que lo quiero, que lo amo y que no puedo vivir sin él.

Así pasan las horas y aunque me duelen los ojos y la cabeza me niego a irme de su lado. Beelze lo intenta, mi madre también pero de aquí no me muevo hasta que Alastor se venga conmigo. Cierro los ojos, necesito que descansen o saber cómo los tendré después.

Hasta que pronto noto que su mano se mueve y al mirarlo veo que sus ojos me ven y tiene una medio sonrisa en su rostro.

-Hola guapo-

Tomo aire, sólo a él se le puede ocurrir saludarme así tras lo sucedido. Oír su voz y ver que me mira es lo mejor que me ha pasado, como una mujer sensible me pongo a llorar.

-No me vuelvas a asustar así, entendido?- exijo

Acto seguido, lo abrazo, me cobijo en sus brazos y me desahogo. Cuando entran mi madre y mi hermana, al ver a Alastor despierto sonríen y lo miman pero cuando a mi hermana se le escapa que la moto de Alastor ha quedado desecha, su rostro cambia.

-Qué le ha pasado a mi moto?-

Increíble!!

Está en un hospital con un traumatismo craneal y ahora él va a llorar por su moto? En serio es por la moto? Como puedo lo tranquilizo, la moto realmente ha quedado muy mal tras el golpe pero necesito que se calme.

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