-------- Lucifer...
Dos días...
Hace dos días que se fue Alastor y mi vida es una mierda.
Apenas duermo, en el trabajo no consigo concentrarme y cuando regreso a casa a pesar de que están ahí Emily, Elena, Andrew y los perros la siento vacía.
Me toma por sorpresa el ver que Leo llega a la casa y comienza a platicarme de qué nos pasa como matrimonio. Es el más maduro en todo y a pesar de que me toma por sorpresa el cómo sabe eso, me cuenta que Michael habló con Alastor que le hizo un comentario que lo dejó pensando.
Qué habrá dicho? Querrá pedir el divorcio?
Eso me atormenta más y le comienzo a contar a mi hermano lo que nos sucedió. Le agarró odio también a esa sinvergüenza que deseo con ansias encontrar su paradero y vengarme.
Al tercer día aprovechando que Leo está aquí vamos a la empresa hablar sobre algunas cosas del trabajo hasta que recibo una llamada. Mis investigadores han logrado localizar a Roo y Emilio por lo que llamo a mi chófer de mi jet, quedo con él en el aeropuerto. Esos dos me van a oír alto y claro.
-A qué diablos vas a Chicago?- frunce el ceño al ver que me levanto
-A que esos dos paguen- gruño y salgo de la oficina
Sale detrás de mí -Lucifer no hagas una estupidez-
-No dejaré las cosas solo así- murmuro enojado
Llego a mi auto, Leo también se sube conmigo.
-No te dejaré sólo-
Sonrío con tristeza -gracias-
Después de once horas de vuelo en cuanto llegamos a esa bonita ciudad, un chofer que he contratado nos está esperando para llevarnos a un hospital.
Una vez llegado al piso que es y el número de habitación que está me detiene Leo.
-Debes de calmarte Lucifer-
Me suelto de él y entramos a la habitación. La imagen que me encuentro es penosa y lastimera. Roo está postrada en una cama, rodeada de aparatos y sedada. Al verme, Emilio se levanta de un sólo de la silla y me mira con lágrimas en los ojos.
-Está muy mal... muy mal-
Miro a la mujer que está postrada en la cama con los ojos cerrados, aun en el umbral de la muerte sigue teniendo un magnetismo especial. Veo a mi hermano que está congelado, sé lo que piensa, sé lo que se imagina y es a nuestro hermano Leroy así pero reaccionando a la realidad y sin importarme su estado porque a ella no le importó para nada el mío lo veo.
-Me importa una mierda como esté, al igual que me importa una mierda tú-
Asiente y tras echarle un último vistazo a Roo, lo agarro del brazo.
-Salgamos de aquí, por muy enfadado que esté me enseñaron a respetar a los moribundos-
Tran pronto como salimos de la habitación, con gesto como los mil demonios lo suelto del brazo y le agarro su camisa empujándolo a la pared.
-Lucifer, qué haces?- susurra en voz baja Leo
-No te metas- gruño y vuelvo a verlo -qué maldito hijo de puta eres. Te dije que no y aun así no paraste hasta conseguirlo-
-Lucifer...-
-Te odio maldito cabrón, como la odio a ella. Y si hay un Dios justo, sé que los está haciendo pagar provocando su fin-
-Lucifer... no digas eso- él llora desconsolado
Leo intenta que lo suelte -por Dios Lucifer ya déjalo-
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Adicto a tu ser // Radioapple- Appleradio
FanficDespués de la muerte del padre de los hijos Morningstar tuvieron que tomar posesión de cada empresa multimillonaria que tenía su padre. Era uno de los ricos más poderosos del país la cuál las empresas las tenían divididas, sabían que serían herencia...
