Ganar siempre había sido reconfortante, le hacía sentir el rey del mundo, un perfecto rey con una perfecta corona, cómo el patrocinador a sus espaldas y cómo todo magnífico rey había tenido a su preciosa reina
Al principio de su carrera lo que ansiaba era tener esos preciosos trofeos entre sus manos, levantarlo, demostrarle a todos los demás, demostrarle a él, que todo lo que había soportado había dado resultado y que ahora era superior a él, a cualquiera.
Después, poco a poco y sin darse cuenta lo que lo motivaba, más que esos trofeos, era esa sonrisa y esos preciosos ojos llenos de orgullo, se había propuesto ganar para que él lo notará, para ser digno, para que él lo mirara con orgullo, para tener su atención.
Y cuándo fue suyo, también sus besos, cada victoria, cada trofeo, cada celebración de champagne quedó opacada por esos brazos, por esos labios, por ese calor.
Él ganaba para simplemente bajarse de ese podio y ser recibido por Sergio, ya era una especie de ritual entre ellos, aunque compartieran podio, al bajar, Max literalmente se arrojaba a brazos del mayor, a pesar de ser más grande Sergio siempre había encontrado la manera de hacer equilibrio con él encima, Max lo apretaba tan fuerte entre sus brazos que estaba seguro de que llegaba a doler, pero él nunca se quejo, lo sostenía cómo a un bebé para después depositar un pequeño beso en su cuello, Max respiraba el delicioso aroma que siempre desprendía y después se alejaba lo suficiente para poder ver sus preciosos ojos cafés, esos que al reflejar los suyos resaltaban pequeñas partes de verde, se quedaban así por un par de minutos, diciéndose todo con una mirada.
Para terminar con un dulce beso donde ahora era el castaño era el que se aferraba a él, le encantaba sentir sus puños apretar su mono para sostenerse pues tenía que ponerse de puntillas para alcanzarlo.
Desgraciadamente todo se había vuelto un recuerdo sumamente doloroso y no había nadie a quien culpar más que a él mismo, él había renunciado a ese derecho, él había solicitado el divorcio, él se había alejado de los brazos de su Checo.
Ahora parado ahí, podría decir que era su victoria más amarga, podía estar sonriendo, estaba acostumbrado a fingir, después de tres años Sergio estaba ahí, pero no lo estaba viendo a él, no estaba feliz por él, no celebraría con él, porque Sergio, Checo ya no era suyo.
Y cómo sí el destino quisiera hacerlo sufrir aún más mientras escuchaban su himno una pequeña voz se abrió paso
— ¡Chaleeeeeeeees! ¡Vamosh Chaleeees!
Muchos se giraron, la mayoría sorprendidos de ver a Sergio Perez entre la multitud a lado de Vasseur y con la merch de Ferrari, las especulaciones ya deberían estar al tope.
Sergio no lo miró, ni una sola vez, por el contrario, él, la mujer de la foto y el pequeño niño veían al hombre junto a él, uno de sus mejores amigos.
Max aguantó la celebración, el rociado de champagne y la foto, sentía la furia creciendo bajo la superficie. Lewis fue el primero en caminar seguido de Charles y por último él, a este punto se sentía cómo el animal que portaba en su traje, lo único que podía era ver era el traje rojo frente a él.
Una vez estuvo seguro que no había cámaras viéndolos, tenía un límite y ese ya había llegado.
—Que gran amigo resultaste Leclerc —no pudo evitar empujarlo, el castaño tuvo que hacer equilibrio para no tropezar o dejar caer su trofeo— Ahora entiendo todo.
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REGRET (Chestappen)
FanfictionLe había entregado su vida, porque lo amaba, eso estaba claro y todo mundo lo sabía, pero nada en esta vida es fácil. Sergio lo comprendió cuando su abogado le entregó los papeles de divorcio, su mundo se había colapsado, pero no podía rendirse, él...
