16.

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–Pero Seb...

–No, no, no, no Chequito, mami no quiere hablar ahorita. (De verdad me lo imagine con la voz de Seb)

Checo miró a Carola, cuando habían llegado al departamento se habían sorprendido de encontrar a Sebastian ahí, sin embargo el mayor simplemente los había mandado a dormir, estaban tan cansados que solo tocar la almohada cayeron rendidos.

Ahora que habían despertado y habían revisado sus teléfonos, entendían porque el alemán estaba ahí. Llevaban un buen rato tratando de hablar con él, pero había sido imposible, Sebastian estaba decidido a hacer un desayuno para 20 personas.

– ¿Dónde está Kimi?

–Dormido en la habitación.

– ¿Queeee? ¿Lo dejaste solo? ¡Se lo pueden robar los chaneques, mi bebé no está bautizado! –ambos mexicanos se levantaron de inmediato y comenzaron a buscar por el departamento.

– ¡Tengo la imagen!

–Aquí están las tijeras.

Ambos corrieron a la habitación de Seb para poner las protecciones debajo del pequeño Kimi ¿Por que la gente no entendía el peligro de dejar a los bebés solos? Europeos tontos.

– ¿De verdad creen en eso?

– ¡Siiii! –dijo Carola– al hijo de la comadre de mi mamá se lo llevaron, no podemos arriesgarnos hasta que lo bautices.

El rubio asintió, al parecer todas las comadres en México habían sufrido de la pérdida de un bebé por culpa de pequeños seres o brujas, siguió preparando el desayuno, Sergio comenzaba a desesperarse, Seb estaba muy tranquilo, pero estaba seguro de que solo fingía, aunque él sabía que Mark jamás se atrevería a engañar a su esposo.

Su celular comenzó a sonar, era Mark, seguramente ya había llegado a Alemania y debía estar loco de preocupación por no encontrar a su esposo y a su bebé. Estaba a punto de contestar cuando el teléfono fue arrebatado de su mano.

–Chequito, mami dijo que nada de teléfonos –la frialdad en la voz del alemán lo sorprendió, definitivamente estaba furioso, cuando el móvil de Carola comenzó a sonar la castaña simplemente se lo entregó al rubio– gracias, que niños tan obedientes. Vamos a desayunar.

Ambos castaños compartieron miradas, antes de que Checo hiciera un puchero, él y Kimi no querían ser hijos de padres divorciados.

– ¡Abu Seb! ¡Abu Seb!

– ¡Meine kleine Ente¹!

Ambos se concentraron en una plática sobre lo que había hecho todos esos días, dejando a los dos castaños desayunando en silencio, de verdad que no sabían qué hacer.

– ¿Kimi puede entlal a la piscina? –Patito era alimentado por el rubio, definitivamente su niño estaba demasiado consentido.

–Bueno, aún es muy pequeño Ente, tal vez en unos dos meses podemos intentar, entonces dices que pasaste un día con Kis.

Ahora la mirada fría y furiosa se dirigió a Sergio, había olvidado comentarle que Horner había querido pasar tiempo con su hijo.

Horas más tarde, ambos estaban sentados en la preciosa terraza del lugar, Carola estaba con Pato en su habitación, habían comenzado a enseñarle a Patito un poco de francés, así que aunque sus horarios eran una mierda, trataban de que la rutina del pequeño fuera lo más estable.

–Seb, se que en este momento estás molesto, pero al menos deberíamos decirle que su esposo e hijo están a salvo.

Realmente entendía a Seb, Alonso siempre había sido el punto débil de los mayores, Sebastian siempre se había sentido inferior en cuanto a su relación con el español, siempre que estaba con él, Mark sonreía, bromeaba y se veía más ligero, con él siempre todo fue demasiado tenso, claro que mucha de esa tensión fue provocada por los problemas internos de RB, posteriormente Mark se le había declarado y explicado que la tensión que había sentido era porque lo ponía demasiado nervioso, todo había sido maravilloso después de ahí, hasta que volvía a verlo con Fernando, toda su seguridad se iba al carajo y más después de que Helmut le dijera de la relación que ambos habían mantenido durante sus inicios.

REGRET (Chestappen)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora